Mira estos errores de las iglesias que la obra misionera hace bien. 

Paola y yo participamos en un viaje misionero de corto plazo en Asia y me veo obligado a escribir este texto, motivado por lo que los misioneros en el mundo están haciendo para que personas y comunidades enteras conozcan al Padre y a su Hijo Jesucristo.

Sin embargo, también lo hago movido por los tremendos errores que cometemos las iglesias evangélicas al evangelizar, sin mencionar las grandes omisiones en nuestro discipulado. Debemos reaprender estas cosas y volver a nuestro propósito y vocación.

Contrasto siete maneras en las que las iglesias de occidente hacemos las cosas con cómo he visto que se lleva a cabo la labor misionera.

Errores en el evangelismo: la campaña

Las iglesias tenemos la cultura de la “campaña de evangelización” y solo compartimos las buenas nuevas si estamos en campaña. Los misioneros evangelizan permanentemente, en cada oportunidad que tienen.

Evangelismo casi exclusivamente verbal

Las iglesias evangelizamos por lo general con un discurso. Los misioneros evangelizan con sus propias vidas. Por supuesto, hablan del evangelio con palabras, pero no exclusivamente con ellas, como lo hacemos nosotros. Sus vidas deben ser el testimonio vivo de su predicación. Si dicen a los locales que Jesucristo murió por sus pecados, deben mostrar en su diario vivir que ya no practican esos pecados por los que su Salvador murió, pues sería ilógico que se haya sacrificado para que los cristianos continuemos viviendo exactamente como lo hacíamos antes de creer al evangelio. Por eso, cuando alguien ha creído que nunca ha escuchado el evangelio su reacción natural es arrepentirse de sus pecados y alejarse de ellos, algo que corrobora en quienes le compartieron la buena nueva.

Viven su fe en el anonimato

Muchos cristianos viven secretamente su fe y por lo general su familia, amigos, colegas de trabajo, compañeros de escuela y vecinos no saben que lo son, y mucho menos han escuchado de sus labios ni han visto en sus vidas el evangelio de Cristo. En el campo misionero, especialmente en aquellos países en los que está prohibido hablar de Jesucristo, la principal forma de evangelizar es viviendo íntegramente, siendo bienhechores y justos, lo cual da pie para hablar de Dios. El evangelio que ha transformado sus vidas testifica poderosamente y provoca que las personas tengan curiosidad de aquello que los impulsa a ser así.

Errores en el discipulado: no vinculado con el evangelismo

El evangelismo en las iglesias se queda a medias al reducir la vida cristiana a hacer una oración para recibir a Jesús como Salvador, prometiendo con ello la salvación instantánea. De esta manera, el creyente se ve incapacitado para ejercitar la fe en Cristo que dijo profesar. Cuando discipulamos acompañamos a cada persona a morir al pecado, andar en arrepentimiento, vivir en el Espíritu y continuar perseverando en ello como la evidencia de su salvación, en santificación creciente. Muchas personas que creen ser salvas no ven necesidad de lo anterior. Aunado a que no siempre se predica el evangelio de arrepentimiento de pecados da como resultado vidas tanto o más corrompidas que antes de haber conocido el evangelio. Simplemente hay que escuchar a los no creyentes y sus razones para no ser cristianos. Aseguran estar mejor sin Cristo al no ver evidencia alguna de Cristo en los que dicen ser sus seguidores; y no solo eso, ven en ellos cosas que no desean aun estando sin esperanza. El evangelismo en el campo misionero, por el contrario, no procura reclutar asistentes a reuniones cristianas; su propósito es la salvación de las personas mediante el conocimiento y obediencia a la verdad de Dios. Esto implica no una acción inmediata que culmina en una oración, sino un esfuerzo de largo plazo en el que discipular y ser discipulado garantiza que cada miembro de la iglesia persevere en su fe.

Estimulan simpatizar con Jesús y no obedecer a Jesús

Cometemos un error al omitir el discipulado, pues hacemos simpatizantes de Jesús en serie y no discípulos de Jesús en serio. Las iglesias a veces no se preocupan porque sus miembros crezcan en el conocimiento del Señor para dejar de estar de acuerdo con el Señor para hacerlo efectivamente su Señor. El crecimiento o la madurez espiritual no se alcanza por mucho escuchar clases. Es el tiempo dedicado fuera del edificio de reuniones el que podemos usar para enseñar en al vida real y dar ejemplo de cómo vivir en Cristo a través de las diversas situaciones de la vida. Los misioneros dedican muchos años a las personas antes de que tomen una decisión por Jesús. Una vez que los primeros frutos están maduros, el evangelio se expande rápidamente en la comunidad por conducto de discípulos locales que están dispuestos a enfrentar penalidades por su Señor. ¿Qué sería diferente en nuestras iglesias si estuviéramos más ocupados en que si uno llega a ella conozca a Cristo, y no estuviéramos apurados en que ocupe un asiento, se inscriba a una clase y se enrole en un ministerio?

Enseñan sin acompañar

Por lo general, no vemos por nadie más que por nosotros mismos. Aprendemos para ser eruditos o para ganar discusiones. Este conocimiento nos envanece cuando no amamos a los otros y nos hacemos orgullosos. Cada quien se rasca con sus uñas, como decimos en México, y las iglesias se convierten en clubes sociales, pero nadie sabe cómo está realmente su hermano porque no les interesa. En cambio, los misioneros evangelizan y discipulan al mismo tiempo. Ellos comparten el tiempo con los no creyentes, conviviendo con ellos, sirviéndoles, amándoles, hablándoles del evangelio y, decidan o no seguir a Jesucristo, siguen conviviendo con ellos, sirviéndoles y amándoles.

Están distraídas en lo que no es lo importante

Mientras que nuestras iglesias están enfocadas en los edificios, las actividades, los ministerios (cargos) y los números (dinero, asistencia, bautismos, etc), el misionero está ocupado en que una persona a la vez se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y siga a Jesucristo.

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Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona a reconciliarse con Dios y con su prójimo.
Encuentra más sobre estos temas en el libro “La Iglesia Útil“. Conoce otros libros sobre Restauración Personal “40 días en el desierto” y Restauración de Relaciones “Amar como a mí mismo.
 

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