Ignorar o no vivir de acuerdo con el Evangelio son las omisiones del evangelismo.

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Hemos estado visitando iglesias para dar a conocer lo que hacemos como Restaura Ministerios y para levantar fondos para un viaje misionero a Asia del que formaremos parte Paola y yo, por la gracia de Dios.

En una de ellas, la congregación que nos recibió estaba en campaña de evangelismo. En la predicación se animó a los creyentes a salir a evangelizar. Al final Paola y yo estábamos en un sitio dando información a los interesados sobre la misión en Asia, y un matrimonio nos dijo no entender cómo los mandan a evangelizar sin asegurarse de que los asistentes al templo conozcan el evangelio o de que lo vivan. Desde su punto de vista, esas son dos razones por las que la gente no evangeliza. No puedo estar más de acuerdo.

Evangelismo e ignorancia

De hecho, esa ha sido nuestra experiencia personal y dando consejería bíblica. La mayoría de las personas que hemos atendido no conoce el evangelio aunque se reúne con una iglesia, por una parte, y el resto no lo vive. Claro, precisamente por eso busca ayuda, pues si lo viviera estaría haciendo otra cosa. Sin embargo, esto nos dice dónde se encuentra una gran debilidad en la iglesia.

Justo conversaba en la semana con alguien que me decía que se sentía mal por compartir el evangelio a sus conocidos, sabiendo que no lo vivía.

Me identifiqué inmediatamente. Yo mismo incluso desempeñé cargos en la congregación aun cuando no conocía el evangelio realmente y mucho menos era una realidad en mi vida. Es normal que esta condición prevalezca, pero no está bien.

Evangelismo de dientes para afuera

No obstante seguimos haciendo campaña para traer a más personas al templo, no necesariamente a Dios. ¿Cómo hacerlo si no conocemos el mensaje o no nos ha cambiado?

El Evangelio primero debe transformarnos para luego ser divulgado. Una de las consecuencias de hablar de un mensaje que transforma a las personas cuando quienes lo difunden no han sido transformados es que el mundo no tome en serio lo que hablamos.

El evangelismo es la anunciación del evangelio. Cualquiera podría predicarlo, pero ser discípulo de Jesús es demostrar a otro que el evangelio es poder de Dios a todo aquel que cree, para mostrar con la vida misma que es la verdad.

Inconscientemente, cuando evangelizamos y alguien llega a la iglesia donde encuentra a gente no transformada por el evangelio, comunicamos el mensaje contradictorio de que puede quedarse como está, que eso está bien y que no va a pasar nada. Pero sí pasa.

Jesús le respondió: «De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» Juan 3 (RVC)

Conclusión

Jesucristo mismo da testimonio de que la mejor manera de evangelizar es discipular. En cambio, nos encanta hacer campaña pretendiendo que el discurso supla lo que una vida no renacida no puede lograr.

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Más sobre el propósito del Evangelismo y malas prácticas en el libro La Iglesia Útil, de venta en librerías de México y Centroamérica.
Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona a reconciliarse con Dios y con su prójimo. Fue periodista y es autor de los libros de Restauración “40 días en el desierto“, “Amar como a mí mismo” y “La Iglesia Útil“.

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