¿Qué significa para la humanidad que Jesucristo resucitó de los muertos?

Si bien lo recordamos los cristianos, su impacto beneficiaría a todos. La Biblia explica que la resurrección de Jesús es la evidencia de que el evangelio es verdad. Si la paga del pecado es muerte, todos hemos sido condenados por hacer lo malo, pero por la fe en Jesús podemos ser perdonados y tener vida desde hoy y después de la muerte. Significa que este cuerpo morirá y que recibiremos otro cuerpo libre del pecado que no experimentará nunca más envejecimiento, enfermedad, dolor, muerte. Entonces, Jesús es la garantía de la promesa para todos los que creemos en él.

21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 1 Corintios 15

La resurrección da esperanza a quien cree en Jesús

Claro, si no hay resurrección después de la muerte “comamos y bebamos que mañana moriremos”. Sin la esperanza de una vida en la que ya no habrá más corrupción, vivir haciendo el bien y la justicia solo para esta vida resulta en un propósito meramente moral que no puede vencer al mal, que luchará con él por siempre sin una aspiración de una justicia perfecta. ¡Qué desdichada sería la raza humana!
Sin embargo, la resurrección significa que el mal, el pecado, será destruido y al ocurrir esto la muerte dejará de existir. ¿Recuerdas? La paga del pecado es la muerte. La esperanza en el reino de Dios es total. Resucitar implica recibir cuerpos gloriosos, espirituales, sin relación con el pecado ni la muerte. No más sufrimiento.
Jesucristo enseñó que él es la resurrección y la vida, y que quienes creen en él aunque hayan muerto oirán su voz y volverán a vivir.
24 De cierto, de cierto les digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida. Juan 5

25 Entonces Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; 26 y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. Juan 11

Aunque todos resucitaremos, no todos viviremos

Entonces, todos resucitaremos. Jesús dijo que unos para vida y otros para condenación.
28 »No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, 29 y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados. Juan 5
El apóstol Pablo enseñó que primero lo harán aquellos que depositaron su esperanza en Cristo al permanecer firmes en ella, una vez que Jesucristo se manifieste al mundo por segunda vez, es que resucitarán para vida.
15 Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto. 16 El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. 1 Tesalonicenses 4
Después, cuando todas las cosas se hayan cumplido, resucitarán todos los que no creyeron a Dios ni a su Hijo, y serán juzgados por sus obras.
12 Vi entonces de pie, ante Dios, a los muertos, grandes y pequeños. Unos libros fueron abiertos, y después otro más, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados conforme a sus obras y conforme a lo que estaba anotado en los libros. 13 El mar entregó los muertos que yacían en él; también la muerte y el Hades entregaron los muertos que yacían con ellos, y cada uno fue juzgado conforme a sus obras.14 Luego la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Ésta es la muerte segunda. 15 Todos los que no tenían su nombre registrado en el libro de la vida fueron lanzados al lago de fuego. Apocalipsis 20 (RVC)
Cuando el Señor regrese los suyos recibiremos un cuerpo espiritual para la eternidad.
“Lo que se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción; lo que se siembra en deshonra, resucitará en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra un cuerpo animal, y resucitará un cuerpo espiritual. Porque así como hay un cuerpo animal, hay también un cuerpo espiritual. “, 1 Corintios 15:42b-44 (RVC)

Recibimos vida desde ahora al resucitar con Cristo

Algunos creen que entonces se puede vivir esta vida como se desee y que de todas maneras se podrá de gozar de la vida eterna por la eternidad. El apóstol Pablo explicó que quien ha resucitado con Cristo ya no vive según la naturaleza pecaminosa sino según la espiritual conforme a Dios en el caso de quienes han recibido de él su Espíritu. Es ese mismo Espíritu que levantó a Jesús de los muertos el que en esta vida vivifica nuestros cuerpos (mente, emociones, comportamientos) para que se sometan a la ley de Dios.

Los que están dominados por la naturaleza pecaminosa piensan en cosas pecaminosas, pero los que son controlados por el Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu. Por lo tanto, permitir que la naturaleza pecaminosa les controle la mente lleva a la muerte. Pero permitir que el Espíritu les controle la mente lleva a la vida y a la paz. Pues la naturaleza pecaminosa es enemiga de Dios siempre. Nunca obedeció las leyes de Dios y jamás lo hará. Por eso, los que todavía viven bajo el dominio de la naturaleza pecaminosa nunca pueden agradar a Dios. Pero ustedes no están dominados por su naturaleza pecaminosa. Son controlados por el Espíritu si el Espíritu de Dios vive en ustedes. (Y recuerden que los que no tienen al Espíritu de Cristo en ellos, de ninguna manera pertenecen a él). 10 Y Cristo vive en ustedes; entonces, aunque el cuerpo morirá por causa del pecado, el Espíritu les da vida, porque ustedes ya fueron declarados justos a los ojos de Dios. 11 El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes; y así como Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu, quien vive en ustedes. 12 Por lo tanto, amados hermanos, no están obligados a hacer lo que su naturaleza pecaminosa los incita a hacer; 13 pues, si viven obedeciéndola, morirán; pero si mediante el poder del Espíritu hacen morir las acciones de la naturaleza pecaminosa, vivirán. 14 Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Romanos 8

¡Claro! Si no nos ayudara Dios a desear y obedecer sus mandamientos en este cuerpo mortal solo dependeríamos de nuestra fuerza de voluntad. Por el contrario, ¿para qué quiere estar en la eternidad con Cristo quien cumple con sus deseos pecaminosos y no con la voluntad de su Señor? ¡Sería un castigo eterno! En cambio, quien ama a Dios y lo bueno en esta vida disfrutará de la presencia de Dios por siempre.
13 Por lo tanto, preparen su mente para la acción, estén atentos y pongan toda su esperanza en la gracia que recibirán cuando Jesucristo sea manifestado.14 Pórtense como hijos obedientes, y no sigan los dictados de sus anteriores malos deseos, de cuando vivían en la ignorancia. 15 Al contrario, vivan una vida completamente santa, porque santo es aquel que los ha llamado. 16 Escrito está: «Sean santos, porque yo soy santo.» 17 Si ustedes llaman «Padre» a aquel que al juzgar se fija en lo que se ha hecho, y no en quién lo hizo, vivan el resto de sus vidas en el temor de Dios. 18 Ustedes saben que fueron rescatados de una vida sin sentido, la cual heredaron de sus padres; y que ese rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro y la plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, sin mancha y sin contaminación, como la de un cordero, 20 que ya había sido destinado desde antes de que Dios creara el mundo, pero que se manifestó en estos últimos tiempos por amor a ustedes. 21 Por él ustedes creen en Dios, que fue quien lo resucitó de los muertos y lo ha glorificado, para que ustedes tengan puesta su fe y su esperanza en Dios. 1 Pedro 1

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