Estos tiempos están marcados por las medias verdades. Reconócelas en 6 pasos.Una de las principales razones por las que iniciamos un ministerio de restauración es debido a que muchos predican y enseñan un evangelio diferente al predicado y enseñado por Jesucristo, sus apóstoles y discípulos.

¿Cómo podemos asegurar esto? Vayamos a los evangelios para saber en qué consistía la Buena Nueva.

En el de Mateo se dice que cuando Cristo comenzó su ministerio les dijo:

17 Desde entonces Jesús comenzó a predicar, y decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.» Mateo 4 (RVC)

En el de Marcos, les decía lo siguiente:

14 Después de que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea para proclamar el evangelio del reino de Dios. 15 Decía: «El tiempo se ha cumplido, y el reino de Diosse ha acercado. ¡Arrepiéntanse, y crean en el evangelio!» Marcos 1 (RVC)

En el de Lucas, cuando lo cuestionaron por juntarse con pecadores, respondió:

30 Pero los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos de Jesús, y les dijeron: «¿Por qué ustedes comen y beben con cobradores de impuestos y pecadores?» 31 Jesús les respondió: «Los que están sanos no necesitan de un médico, sino los enfermos. 32 Yo no he venido a llamar al arrepentimiento a los justos, sino a los pecadores.» Lucas 5 (RVC)

En Juan, leemos en el capítulo 3 que Jesús explicaba a Nicodemo en qué consiste el arrepentimiento y lo comparaba con un nuevo nacimiento, uno espiritual, y lo instaba a creer en él para tener vida eterna. Pero, ¿qué implica creer en él? Lo explicó enseguida.

16 »Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no se acerca a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sea evidente que sus obras son hechas en Dios.» Juan 3 (RVC)

Así que quien cree en el Hijo de Dios tendrá vida eterna (v. 16), pues Jesús no condena a nadie, por cuanto ya todos estamos condenados a la muerte eterna por nuestro pecado, pero podemos alcanzar salvación de esta condenación por medio de Cristo (v. 17). Por eso dice que quien cree en él no es condenado (v. 18). ¿Por qué somos condenados? Porque hacemos lo malo, amamos lo malo, a menos que amemos a Jesús, que alumbra nuestras tinieblas, pues su verdad descubre nuestro pecado, lo llama por su nombre, y me llama malvado y rebelde a la voluntad del Padre (v. 19-20). Quien acepta ser reprendido por sus obras malas puede practicar la verdad para hacer lo bueno en adelante, es decir, la voluntad de Dios (v. 21).

Para comprender todo lo anterior debemos asumir algunas cosas:

  1. Dios es Santo y no hay maldad en él.
  2. Aunque conocimos a Dios y su voluntad hemos pecado contra él y contra otros, condenándonos nosotros mismos porque nuestras obras son malas.
  3. A pesar de ello, habiendo sido misericordioso, Dios envió a Jesús para que un justo muriera por los injustos y así, por pura gracia, recibamos perdón de pecados si estamos dispuestos a dejar de practicarlos para practicar las obras de Dios en adelante. Así, seremos salvos del día de la ira, pero no por nuestros méritos sino por los de Jesucristo, en quien ponemos nuestra fe y a quien imitamos porque nos amó primero.  
  4. Dios quiere que abandonemos esos pecados para reconciliarnos con él, pues nos ha amado. De manera que si los abandonamos mostramos que nos hemos reconciliado verdaderamente.
  5. Dios envió a Jesucristo a hacer posible esa reconciliación con él por medio de su muerte.
  6. Lo anterior es posible renaciendo de una naturaleza carnal, a una espiritual, por medio del Espíritu.
  7. Las evidencias de haber sido regenerados son el amor a Dios y al prójimo, por lo cual nuestra fe no se manifiesta por la confesión verbal de un credo, sino por obrar justamente en favor de los demás y hacer lo que agrada a Dios.

Podemos concluir que creer en Jesucristo implica:

  • Arrepentimos de nuestro pecado para abandonarlo, practicar las obras que van de acuerdo con la naturaleza de Dios y perseverar en ellas para tener comunión con el Santo, lo cual es nuestra salvación para gozar la vida eterna con él.

Este es, aunque resumido, el evangelio.

El falso evangelio

En contradicción con lo expuesto, el evangelio engañoso popularmente enseñado estos días:

  1. No predica el arrepentimiento de pecados.
  2. Define como “creer en Jesús” hacer una oración para recibirle (esta acción no se enseña en la Biblia).
  3. Por lo mismo, no exige la evidencia del nuevo nacimiento.
  4. Asume que invocar a Dios y practicar los mismos pecados que el “creyente” hacía desde antes de decirse cristiano está bien, por lo que aunque su vida continúe muerta (no renacida) se le asegura que recibirá el favor de Dios en la vida terrenal y la vida eterna.
  5. Promete la salvación a cambio de una creencia supersticiosa y superficial (sin arrepentimiento).
  6. Usa a Dios como herramienta para que el “creyente” alcance sus metas egoístas en lugar de hacer a Dios su meta.

Son muchos más los indicadores, pero estos son los más importantes. Así que ya sabes, decídete entre el evangelio y las medias verdades, que finalmente son falsedades o mentiras. 

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona e iglesia a reconciliarse con Dios y con su prójimo. También es autor del éxito de librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.
Encuentra más sobre estos temas en sus libros sobre Restauración: 40 días en el desiertoAmar como a mí mismo y La Iglesia Útil.

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