Hackers ventilaron adulterio de ministros, pero Dios no necesita a los hackers.

Hace unas semanas los medios de comunicación informaron que un grupo de hackers atacó a la red social de personas que buscan tener relaciones adúlteras. Amenazaron a la compañía con divulgar los nombres y correos electrónicos de sus usuarios si el servicio no desaparecía, advertencia que fue ignorada.

Entonces, los datos personales y de tarjetas de crédito de los usuarios de Ashleymadison fueron difundidas en internet. Como resultado, el adulterio de muchos ministros cristianos (pastores, ancianos, diáconos, etc.) fue hecho público. Como consecuencia, renunciarán a sus responsabilidades como medida disciplinaria, aunque algunos otros han optado por el suicidio. Puedes ver la nota aquí.

¿Qué podemos aprender de esto?

Sería hipócrita concluir únicamente que es terrible que ministros hayan optado por esta doble vida en la que engañaban a sus esposas, quizá esposos en ciertos casos, y a la congregación. ¿Por qué? ¿No hemos hecho esto mismo los creyentes ofendiendo a Dios y pensando que nadie lo sabrá?

Claro que es triste e indigno del Señor, y quienes lo hicieron deben ser restaurados, pero no podemos simplemente pensar que son más malos que nosotros, por el hecho de que ellos sí fueron descubiertos haciendo lo malo y nosotros no.

¿Serán los adúlteros más pecadores que los que mienten, codician o no perdonan? Si estamos practicando pecados, todos requerimos ser restaurados ¡ya!

La verdad sale a la luz… tarde o temprano

En nuestro ministerio hemos comprobado que son muchos los cristianos que mantienen una doble vida. Quizá lo peor es una proporción importante piensa que es totalmente normal.

Los ministros y creyentes que usaron AshleyMadison fueron descubiertos debido a un grupo de hackers, pero como yo mismo creí con respecto a mis pecados, pensamos que Dios estará distraído en otras cosas y que nadie se llegará a enterar. Quizá nadie lo sabe, pero Dios lo sabe ––eso debería bastar para abandonar la práctica de pecados––, y los malvados, los necios, serán juzgados por sus obras. Dios las sacará a la luz.

La realidad es que mientras servimos, vamos los domingos al templo, participamos en las reuniones de oración y acreditamos cursos de escuela dominical podríamos estar practicando la mentira, codiciamos, adulteramos al desear a otra persona que no es nuestro esposo o esposa, somos idólatras al poner antes que a Dios cualquier cosa, practicamos el chisme, la envidia, el odio, el orgullo, la soberbia y muchos jóvenes cristianos están fornicando sin el menor remordimiento. ¿Cómo lo sé? Así viví por muchos años y la práctica de la Consejería me lo ha confirmado.

Dios no necesita hackers

Para saber de nuestra vida Él no requiere ver si salimos en las noticias por haber hecho algo malo y vergonzoso. Nuestro corazón se ha endurecido lo suficiente para no haber comprendido que ser un creyente desobediente a los mandamientos del Señor es no amar a Dios ni ser conscientes de su justicia y soberanía sobre todo. Al vivir así pisoteamos la sangre de Cristo que fue derramada por nuestras transgresiones, como escribió el autor de Hebreos (ver capítulo 10).

Episodios como este nos ayudan a ver nuestra realidad como iglesia: practicamos y toleramos el pecado en nuestras vidas y nos preocupa que la gente se entere, pero no nos importa que Dios lo sepa.

Los creyentes estamos llamados a vivir en santidad, sin mancha, irreprensibles, imitando en todo a Cristo. Ese es el estándar. Recordemos que “habiendo hecho la voluntad de Dios obtendremos la promesa”, que no es para el rebelde que invocó a Dios e hizo su propia voluntad, como Caín.

Lo que ustedes necesitan es tener paciencia; para que, una vez que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido darnos.

«Porque dentro de muy poco tiempo
el que ha de venir, vendrá y no tardará.
Pero el justo vivirá por la fe;
y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.»

Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y se pierden, sino de los que tienen fe y salvan su alma. Hebreos 10:36-39 (RVC)

Más sobre el propósito del Evangelismo y malas prácticas en el libro La Iglesia Útil, de venta en librerías de México y Centroamérica.
Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona a reconciliarse con Dios y con su prójimo. Fue periodista y es autor de los libros de Restauración “40 días en el desierto“, “Amar como a mí mismo” y “La Iglesia Útil“.

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