La pandemia sacó a las iglesias de sus edificios. ¡Eso suena a oportunidades!

Esta es la transcripción del Episodio 6 del podcast Consejos Divinos. Si no quieres leer, puedes escuchar el podcast dando clic aquí o en YouTube aquí.

¡Bienvenidos! Este es un podcast especial. Quiero hablar de nuestro papel como iglesias cristianas durante la pandemia de covid-19. Debemos preguntarnos qué quiere Dios que entendamos, qué quiere que seamos y qué quiere que hagamos.

En muchas partes del mundo las iglesias tienen prohibido reunirse para colaborar con la población en evitar que se propague el virus covid-19. No hay reuniones. Irónicamente, eso nos permitirá ser iglesia como quizá no lo hemos sido antes. En lugar de pretender llevar a la gente a nuestros lugares de reunión, les llevaremos donde quiera que estemos el amor, consuelo, confianza, fe y esperanza en Cristo, junto con las buenas obras que siguen a quienes han creído al evangelio.

Hasta ahora, las iglesias han preferido la comodidad de sus edificios. El amor a las personas no había podido, pero Dios ha permitido que este virus nos saque de ahí para ser luz donde se requiera. ¿Cómo ser iglesias sin edificios y por qué urge que lo seamos? Comparto algunas respuestas, sin embargo, primero debemos empezar por nosotros mismos.

Mirarnos a nosotros mismos

Cuando nos apresuramos a compartir lo que creemos y lo que hemos recibido es común no darnos cuenta que nosotros mismos debemos ser y hacer lo que creemos y anunciamos a otros. Nada más chocante que un cristiano hablando de lo que cree cuya vida misma es una contradicción. No somos perfectos, claro, pero eso no es una excusa para mostrar lo que Dios ya hizo en nosotros.

Una iglesia sin edificios debe hacerse estas preguntas y seguramente saldrán más. Hay que darles respuesta.

  • ¿Estoy adorando a Dios en todo lo que hago?
  • ¿Me relaciono con Dios como él lo pide o como yo lo prefiero o no sé?
  • ¿Estoy siendo discipulado por alguien? ¿Alguien se preocupa y ocupa en mí? ¿Doy o no doy cuentas a nadie de mis decisiones? ¿Discípulo a alguien? ¿Me responsabilizo por la vida de algún creyente empezando por las de mi cónyuge e hijos?
  • ¿Cómo puedo sanar relaciones en casa que están lastimadas? ¿Cómo puedo usar lo que creo para ello?
  • ¿Cómo puedo animar a la familia con la que vivo a perseverar en oración, la meditación en la Biblia y en el servicio?
  • ¿Tengo disciplinas espirituales que me ayudan a perseverar en la fe examinándome a la luz de las Escrituras, orando al buscar que Dios haga su voluntad en mi vida, sirviendo a otros, reuniéndome con una? No debemos depender de lo que alguien nos puede enseñar en un estudio bíblico o una predicación de domingo. Esa es una salud espiritual raquítica. Recuerda, no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4).

Mirar a la iglesia como comunidad

Después de indagar cómo estás y de que yo indague cómo estoy, debemos pensar en cómo nosotros como miembros podemos ser iglesias fuera de los edificios. Es una cuestión de identidad. Muchos somos cristianos porque acudimos a las reuniones en el lugar donde veremos a otros cristianos. Pero una vez que salimos, como que se nos olvida.

¿Cómo ocurre esto? Esposos que maltratan a sus esposas en lugar de amarlas como Cristo amó a la iglesia. Papás que humillan a sus hijos, los ignoran, no los aman, educan, no les enseñan a ser como Jesús. Hijos que ven a sus padres como una carga, los desprecian y también los humillan. Cristianos que son groseros con sus vecinos, malos con sus empleados o abusivos como empleados. Jóvenes cristianos que no respetan a las mujeres y tampoco se respetan a sí mismos viendo pornografía o intoxicando sus cuerpos con alcohol, drogas, cigarro, sustancias.

El edificio no nos da identidad. La pandemia debe recordarnos eso. Somos seguidores de Jesucristo en nuestros hogares, cuando nadie nos ve, cuando todos nos ven, en nuestras familias, como vecinos, colegas, como compañeros de escuela, con nuestras esposas e hijos. ¿Ya lo eres? Hazte estas preguntas.

  • ¿Cómo eres de bendición a quienes te rodean y a tu iglesia?
  • ¿Cómo compartes tus necesidades con tus hermanos en la fe?
  • ¿Cómo procuras conocer las necesidades de tus hermanos en la fe?
  • ¿Han hablado acerca de qué tecnologías usar para mantenerse en contacto?
  • ¿Usan las redes sociales en tu iglesia solo para compartir información o también para estar pendientes unos de otros?
  • ¿Tu iglesia se limita a hacer una transmisión en línea del culto o sus miembros también usan internet para animarse, enseñarse, consolarse, enseñarse, aconsejarse, amonestarse, corregirse, servirse?
  • ¿Cómo podrían usar creativamente las tecnologías para ayudarse mutuamente a perseverar en la fe y para compartir su esperanza en Cristo con otros?
  • ¿Haz identificado a aquellos de tu iglesia que están solos, que necesitan ayuda en especial y cómo podrías ayudar en tus posibilidades?
  • ¿Cómo podemos seguir orando comunitariamente aprovechando las tecnologías?

Mirar a quienes nos rodean

Un punto muy importante de ser iglesias sin edificios es que al no estar ahí dentro estamos, aunque suene obvio, ¡afuera! Estamos cerca de nuestros vecinos, quizá de familia con la que usualmente no convivimos ––los parientes no cristianos––, en fin, ¿puedes ver la estrategia de Dios?

Al sacarnos de los edificios de reunión estamos cerca de otros. Con ellos podemos ser lo que somos en Cristo para que otros comprueben cómo es la paz y el amor de Dios, la libertad del pecado, una vida de servicio a los demás sin pedir nada a cambio. ¿Cómo espera Dios que otros le conozcan en medio de una pandemia como esta? Mostrando cómo son y cómo viven sus hijos. ¿No te sientes capaz de hacer esto? Vuelve al primer punto. De las siguientes maneras puedes ser iglesia sin edificios con la gente que te rodea:

  • Miembros de la iglesia local, contacten a sus vecinos o a los vecinos donde está el edificio o local donde se reúnen con el objetivo de conocerlos. Puedes usar volantes o cartas para hacerles saber quien eres ––o que los contactas a nombre de tu iglesia–– y que quieres conocer sus necesidades para buscar maneras de solventarlas y para orar por ellas. Puedes agregar tu WhatsApp para permanecer en contacto.
  • ¿Qué necesidades tienen? ¿Hay personas vulnerables? ¿Hay quienes viven solitarias? ¿Hay personas desanimadas? La iglesia puede regalar Biblias, Nuevos Testamentos o literatura cristiana y no crisitiana, escribirles cartas, enviarles audios a su WhatsApp, darles despensa o ayudarles a comprarla.
  • También puedes identificar a las mamás o quizá papás que crían solos a sus hijos y tienen limitadas sus opciones para salir. Haz una relación con ellos y ayúdense mutuamente.
  • Ora por y con aquellos que no son cristianos. ¡Lo apreciarán mucho! Pregúntales si puedes hacerlo y por qué les gustaría que ores.
  • Identifica entre tus vecinos a quienes vivan solos y no tengan familia en la ciudad o en el país, intercambien whats para ofrecerte a ayudarles en una emergencia.
  • La iglesia también podría transformar su edificio en centros de operaciones para captar y distribuir ayuda en caso de necesitarse.

Como ves, estas son solo algunas ideas para que pensemos cómo ser iglesias sin edificios durante esta cuarentena que podría extenderse por más tiempo. ¿Tienes más ideas? Compártelas conmigo en mis redes sociales. Te la comparto al final de este podcast.

Grabé este podcast porque estoy viendo que en realidad algunas iglesias están muy angustiadas porque no podrán reunirse algunas semanas. Y hay que decirlo, algunos predicadores se quieren rebelar al gobierno para no suspender sus reuniones. ¿Lo hacen para bien de las personas que ellos dicen cuidar? No lo creo. Probablemente lo hacen por cuestiones financieras personales y de la propia iglesia, pero no por su bien.

La respuesta de algunas iglesias ha sido tener transmisiones en línea de predicaciones, lo cual está muy bien, pero los retos de ser iglesia fuera de los edificios son muchos y no se limitan a qué plataforma de transmisión de video usar. Seamos creativos, pero sobre todo seamos lo que somos: seguidores de Jesús, hijos de Dios. ¡Que se note! Y claro, sigan las instrucciones de las autoridades sanitarias y, en general, gubernamentales. No tomen riesgos. ¡Cuídenese! Y en el camino, cuiden a otros, amen, sirvan y oren por otros. Estas emergencias provocan que la gente solo se ame a sí misma. Ahí están los que salieron a aparar productos en los supermercados, dejando de pensar en los demás. Nos ha tocado una extraordinaria época para lograr ser iglesias fuera de los edificios y, ¿saben qué? Es lo que somos llamados a ser. Si lo entendemos y actuamos en consecuencia esta pandemia habrá sido lo mejor que le pudo pasar a la iglesia cristiana evangélica.

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona e iglesia a reconciliarse con Dios y con su prójimo. También es autor del éxito de librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.
Encuentra más sobre estos temas en sus libros sobre Restauración: 40 días en el desiertoAmar como a mí mismo y La Iglesia Útil.

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