Mientras el mundo redefine el matrimonio, la iglesia debe volver a honrarlo.

En todo el mundo han avanzado las legislaciones que procuran cambiar el hecho de que el matrimonio sea celebrado únicamente entre hombre y mujer. Por ello, los cristianos han hecho defensa pública de la definición y propósito del matrimonio.

La pregunta es: ¿esto ha ayudado a las iglesias a tener una conciencia renovada en cuanto a las implicaciones de honrar el pacto entre esposos? ¿Solamente habrá quedado en una defensa política y legal en contra de la legalización de algo con lo que no estamos de acuerdo?

El matrimonio en la iglesia

Dios instituyó el matrimonio. Fue su idea. Primero creó a Adán y, cuando el hombre comprendió que se hallaba solo en el mundo, Dios creo para él y a partir de él a la mujer, una persona distinta a él y complementaria a él en todos los aspectos. El Creador describió cómo debía ser el pacto entre ellos:

23 Entonces Adán dijo: «Ésta es ahora carne de mi carne y hueso de mis huesos; será llamada “mujer”, porque fue sacada del hombre.» 24 Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán un solo ser. Génesis 2

Y Jesucristo lo corroboró cuando habló del pacto matrimonial.

Entonces se le acercaron los fariseos, y para ponerlo a prueba le dijeron: «¿Es lícito que un hombre se divorcie de su mujer por cualquier causa?» Él les respondió: «¿Acaso no han leído que al principio el Creador “hombre y mujer los creó”? Y agregó: “Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser.” Así que ya no son dos, sino un solo ser. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe nadie.» Mateo 19

El matrimonio es honrado por la iglesia

Siendo así las cosas, la depositaria para honrar el pacto matrimonial es la iglesia, no los no creyentes, aunque Dios ha puesto el deseo de que sea así. Hubo un tiempo cuando los valores del reino de Dios predominaron en el mundo, pero en la era poscristiana la iglesia tiene el privilegio de mostrarlos.

Sin embargo, la historia cuenta que las sociedades cristianizadas, pese a conocer la voluntad de Dios en el matrimonio, tampoco lo honraron. La poesía y literatura popular en sociedades cristianizadas nos deja ver que el adulterio era común debido a que el divorcio era visto como un mal social y económico.

Como consejeros bíblicos, en Restaura Ministerios hemos visto en esta generación de cristianos en México una tendencia a deshonrar el matrimonio mediante la violencia, la humillación, el adulterio y el divorcio.

Ante la inminente aprobación del llamado matrimonio gay en el país muchos católicos y cristianos salieron a defender el matrimonio en las calles; no obstante, no parece que lo defendamos en los hogares, mucho menos con la misma energía.

Comprometidos con el compromiso

Escribo esta reflexión para meter el dedo en la llaga. No pretendo hacer de la defensa de los matrimonios una consigna. Por el contrario, mi anhelo es que sea una realidad más allá de las consignas.

El primer paso para hacer posible la restauración de las parejas es restaurar las vidas de las personas que forman parte de ellas. Si estás mal con Dios estarás mal con tu cónyuge y con todos.

En nuestras relaciones debe abundar el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la amabilidad, la fe, la humildad y el dominio propio para hacer posible el perdón y ver por el bien del otro. Como ves, si no estamos llenos de Dios, no será posible amar al cónyuge con el compromiso que solamente su amor hace posible.

Antes de tratar de honrar el matrimonio, nos urge comenzar a conocer, amar y honrar a Dios para ser transformados a la imagen de Cristo y, solo entonces, honremos el pacto matrimonial. ¡Somos la iglesia y debemos empezar a hacerlo nosotros!

Encuentra más sobre estos temas en nuestro libro sobre Restauración de Relaciones “Amar como a mí mismo“.
Efraín Ocampo es consejero bíblico, escritor, ex periodista y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona a reconciliarse con Dios y con su prójimo.

Comments

2 Comments

  1. Artemisa

    Hola señor Efrain, necesito un consejo, mi historia es, me case con un hombre mujeriego, siempre me fue infiel, cuando quede en embarazo las cosas empeoraron, por q permitía que sus mujeres se metieran con el niño y conmigo, vi como me abandono en una ciudad sin yo conocer a nadie, regrese a mi ciudad de origen por q mi hijo nació muy delicado de salud y prematuro producto de su desamor, decidí buscar a Dios, volvio a buscarme me pidio perdon, perdone pero volvio a engañarme, y asi paso 3 veces mas y en esta última no aguante y pedi el divorcio al descubrir la ultima mujer y vivir la humillación de q ella se burle de mi, el acepto el divorcio, se fue con ella y yo los miraba muy felices, mi hijo tiene 4 años Dios me bendijo con un excelente trabajo y conoci a un joven muy bueno y me enamore de el, hace poco el papa de mi hijo regreso, el no sabe q existe el joven que me quiere, me pidio perdón y dejo su relacion por q dice q encontro a Dios y quiere enderezar su camino, que estaba equivocado y va a darme un tiempo para conquistarme y recuperar el hogar, me confundió mucho, termine mi relacion con el joven que amo y me ama, lo aleje y miro como el papa de mi hijo se esta imponiendo en mi vida, segun el me esta dando tiempo y va a demostrarme con hechos, el joven sufre mucho y yo tambien ya que lo extraño y no se que hacer, agradeceria mucho su consejo y su direccionamiento , ya que esta situación me tiene mal.

    1. Efraín Ocampo

      Buenos días,

      Gracias por escribirnos.

      Con respecto a su pregunta:

      Lo que la Biblia dice sobre su caso (palabras negritas para especial atención):
      7 En cuanto a los temas de que ustedes me escribieron, lo mejor para hombres y mujeres sería no tener relaciones sexuales, 2 pero por causa de la inmoralidad sexual, cada hombre debe tener su propia esposa y cada mujer su propio esposo.3 El marido debe cumplir el deber conyugal con su esposa, lo mismo que la mujer con su esposo. 4 La esposa ya no tiene poder sobre su propio cuerpo, sino su esposo; y tampoco el esposo tiene poder sobre su propio cuerpo, sino su esposa.5 No se nieguen el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para dedicarse a la oración. Pero vuelvan luego a juntarse, no sea que Satanás los tiente por no poder dominarse. 6 Aunque esto lo digo más como concesión que como mandamiento. 7 En realidad, quisiera que todos los hombres fueran como yo; pero Dios le ha dado a cada uno su propio don, a algunos de alguna manera y a otros, de otra.

      8 A los solteros y a las viudas les digo que sería bueno que se quedaran como yo; 9 pero si no pueden dominarse, que se casen; pues es mejor casarse que arder de pasión.

      10 Pero a los que están unidos en matrimonio les doy este mandato (que en realidad no es mío sino del Señor): Que la esposa no se separe del esposo; 11 pero en caso de separarse, que no se vuelva a casar, o que se reconcilie con su esposo. De la misma manera, que el esposo no abandone a su mujer.

      12 A los demás, les digo yo (y no el Señor): Si la esposa de algún hermano no es creyente, pero ella consiente en vivir con él, éste no debe abandonarla. 13 Y si el esposo de alguna hermana no es creyente, pero él consiente en vivir con ella, tampoco ésta debe abandonarlo. 14 Porque el esposo no creyente es santificado en su esposa, y la esposa no creyente es santificada en su esposo. Si así no fuera, los hijos de ustedes serían impuros, mientras que ahora son santos. 15 Pero si el no creyente quiere separarse, que lo haga; en ese caso, el hermano o la hermana no están obligados a mantener esa relación, pues Dios nos llamó a vivir en paz. 16 Porque ¿cómo sabes tú, mujer, si acaso salvarás a tu esposo? ¿O cómo sabes tú, hombre, si acaso salvarás a tu esposa?

      17 De todas maneras, cada uno debe comportarse de acuerdo a la condición que el Señor le asignó y a la cual lo llamó. Esto es lo que mando en todas las iglesias.18 ¿Fue alguno llamado cuando ya estaba circuncidado? Que se quede circuncidado. ¿Fue alguno llamado sin haber sido circuncidado? Que no se circuncide. 19 Lo que importa es obedecer los mandamientos de Dios, y no el estar o no circuncidado. 20 Cada uno debe permanecer en la condición en que estaba cuando fue llamado. 21 ¿Fuiste llamado cuando aún eras esclavo? No te preocupes. Aunque, si tienes la oportunidad de liberarte, debes aprovecharla.22 Porque el que era esclavo cuando el Señor lo llamó, es libre en el Señor. Del mismo modo, el que era libre cuando el Señor lo llamó, es esclavo de Cristo.23 Ustedes han sido comprados por un precio; por lo tanto, no se hagan esclavos de los hombres. 24 Hermanos, cada uno de ustedes debe permanecer ante Dios en la condición en que estaba cuando él lo llamó.

      25 En cuanto a los solteros y las solteras, no tengo un mandamiento del Señor; simplemente doy mi opinión como alguien que, por la misericordia del Señor, es digno de confianza. 26 Soy del parecer de que, ante la situación apremiante, es mejor que cada uno se quede como está. 27 ¿Estás casado? No trates de separarte. ¿Eres soltero? No busques casarte. 28 Aunque, si te casas, no pecas; y si alguna joven soltera se casa, tampoco peca. Sin embargo, los que se casan tendrán que enfrentar sufrimientos, y yo quisiera evitárselos. 29 Pero quiero decirles, hermanos, que el tiempo se acorta; por lo tanto, el que tiene esposa debe vivir como si no la tuviera; 30 el que llora, como si no llorara; el que se alegra, como si no se alegrara; el que compra, como si no tuviera nada; 31 y el que disfruta de este mundo, como si no lo disfrutara; porque el mundo que conocemos está por desaparecer.

      32 Yo quisiera verlos libres de preocupaciones. El soltero se preocupa de servir al Señor, y de cómo agradarlo. 33 Pero el casado se preocupa de las cosas del mundo, y de cómo agradar a su esposa. 34 También hay diferencia entre la mujer casada y la joven soltera. La joven soltera se preocupa de servir al Señor y de ser santa, tanto en cuerpo como en espíritu. Pero la mujer casada se preocupa de las cosas del mundo, y de cómo agradar a su esposo. 35 Esto lo digo para el provecho de ustedes; no para ponerles trabas sino para que vivan en honestidad y decencia, y para que se acerquen al Señor sin ningún impedimento.

      36 Pero si alguno piensa que es impropio que su hija continúe siendo soltera después de cierta edad, que haga lo que quiera. Con eso no pecan. Que se case.37 El que está plenamente convencido, y no se siente obligado y es dueño de su propia voluntad, y decide que su hija no se case, hace bien. 38 De manera que quien permite que su hija se case, hace bien; y quien prefiere que no se case, hace mejor.

      39 De acuerdo con la ley, la mujer casada está ligada a su esposo mientras éste vive; pero si su esposo muere, queda en libertad de casarse con quien quiera, con tal de que sea en el Señor. 1 Corintios 7

      1 Cuando Jesús terminó de decir esto, se alejó de Galilea y fue a las regiones de Judea, al otro lado del Jordán. 2 Grandes multitudes lo siguieron, y él los sanó allí.

      3 Entonces se le acercaron los fariseos, y para ponerlo a prueba le dijeron: «¿Es lícito que un hombre se divorcie de su mujer por cualquier causa?» 4 Él les respondió: «¿Acaso no han leído que al principio el Creador “hombre y mujer los creó”? 5 Y agregó: “Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser.” 6 Así que ya no son dos, sino un solo ser. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe nadie.» 7 Le preguntaron: «Entonces, ¿por qué Moisés mandó darle a la esposa un certificado de divorcio y despedirla»? 8 Él les respondió: «Moisés les permitió hacerlo porque ustedes tienen muy duro el corazón, pero al principio no fue así. 9 Y yo les digo que, salvo por causa de fornicación, cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio. Y el que se casa con la divorciada, también comete adulterio.» Mateo 19

      Nuestro comentario sobre su caso:
      La felicitamos porque nos parece claro que usted es una mujer que teme a Dios y procura hacer su voluntad desde que le conoce. El cristiano, sea hombre o sea mujer, debe entender que una vez que ha creído al evangelio y a reconocido a Jesucristo como su Señor y Salvador para librarle del poder del pecado y sus consecuencias eternas, no solo será redimido para salvación y alcanzar la promesa de la vida eterna, también ha decidido, para tal fin, someterse al Señorío de nuestro Dios y de nuestro Señor Jesús, reconociendo que sus mandamientos son para vida y plenitud, mientras que nuestros deseos y pensamientos son para muerte y sufrimiento, tal como lo han experimentado debido a las malas decisiones tomadas por consecuencia del pecado.

      El consejo de la Biblia:
      Como el Señor Jesús dijo, esposo y esposa son un solo ser. Por eso dice que si se divorcian el que se casa con el divorciado comete adulterio, esto es, pecado. Y por eso el apóstol Pablo dice en Corintios que si se divorcian deben quedarse sin casar, y que mientras vivan ambos esposos están ligados uno al otro. Sabemos que el matrimonio tiene episodios dolorosos y de sufrimiento, porque los esposos a final de cuentas son dos pecadores. La gracia, la misericordia y el amor de Dios para con los dos ha sido grande. Ha hecho bien en perdonarlo, porque Dios a usted le perdona sus pecados y nos manda que perdonemos así como él nos perdona siempre que acudimos a él en busca de perdón y restauración. Aunque se divorciaron, ustedes permanecen ligados. Al estar con otras personas ustedes han adulterado con ellas y las han hecho adulterar por lo que deben pedir misericordia y perdón al Señor por estos pecados. Hacen bien en reconciliarse, sin importar si se han divorciado o solo se han separado, porque siguen siendo esposos ante Dios. Sin importar el pasado, procuren arrepentimiento de sus pecados, esto es, no volver a hacer lo malo que hayan hecho en el pasado, y Dios los restaurará como hijos suyos y como matrimonio, no por la buena disposición de ustedes, sino por su poder infinito que los hace nuevas personas a ustedes para honrar el matrimonio a partir de ahora. Renuncien a los sentimientos malos que tengan el uno hacia el otro, y renuncien a los buenos sentimientos que tengan para con las personas con las que hayan adulterado, y Dios bendecirá su matrimonio si haya obediencia en ustedes. Finalmente, oren, oren individualmente y juntos por estas cosas, porque el Espíritu Santo los renueve para que comprueben que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. ¡Ánimo!

      El equipo de Restaura Ministerios

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