Este consejo bíblico puede hacer la diferencia en tu matrimonio. 

Consejería matrimonial (1)

Sea porque conociste a Jesucristo estando ya casad@ o porque ya lo habías hecho, pero te casaste con alguien que no, podrías tener diversos desacuerdos con tu pareja al ejercer tu fe.

Quienes están en esta situación a veces pasan de las diferencias a las peleas, y podrían llegar a pensar en el divorcio debido a la presión de una de las familias y a veces, desgraciadamente, de la iglesia.

Lo que la Biblia dice

Primero que nada, lo que Dios piensa sobre el matrimonio es que ya no son más 2 personas, sino que son una sola carne (Mateo 19:4-6).

Esta realidad espiritual no aplica aún cuando se vive en lo que llamamos unión libre (sin lo que llamamos boda religiosa ni la legal). En este caso se vive en fornicación, pues este pecado se debe a que dos que no se han casado mantienen relaciones sexuales.

Entonces, quien se ha casado con un no creyente se ha unido a él porque el matrimonio es sagrado. Sin embargo, el apóstol, aunque no en nombre del Señor, pide a los creyentes que tengan esposo o esposa no creyentes que no se separen de ellos, pero aclara que si los incrédulos deciden separarse, que lo permitan. La idea de permanecer juntos es abrir la posibilidad a que el cónyuge no creyente pueda ser salvo por el testimonio del creyente (1 Corintios 7).

La prioridad es que el esposo no creyente, crea

El apóstol Pablo pide a los cónyuges creyentes permanecer en el matrimonio con el no creyente con el fin de que por su palabra y su vida llegue a conocer a Cristo.

Una vez que el cónyuge no creyente conozca el evangelio y ponga su fe en el Señor, comenzará a cambiar su vida por su arrepentimiento del pecado.

El gran error que cometemos los creyentes es intentar que el esposo o esposa no creyente entienda las demandas del evangelio y que se comporte como un creyente cuando no lo es. La presión y la insistencia provocará únicamente resistencia y aversión a Dios y a la iglesia.

Los límites con el no creyente

¿Hasta dónde debe ceder el creyente cuando su conciencia, que busca agradar a Dios, le pide no hacer algo que su pareja incrédula quiere? Para el esposo o la esposa primero debe estar el Señor, como dice el texto:

26 «Si alguno viene a mí y no me ama más que a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun más que a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Lucas 14

Si tu cónyuge hace cosas que te lastiman y afectan de diversas maneras, pide ayuda a tu familia o a personas de mucha confianza para ya no poner tu vida en peligro. Acude a las autoridades si lo requieres.

Si no es tu caso, como creyente ama a tu pareja no creyente y ora por ella, actúa con sabiduría al perdonar cuando recibas ofensas, al amarle cuando no lo merezca, no pagando mal por mal, no pecar al enojarse al ser dominado por la ira y, de muchas formas más, al vencer al mal haciendo el bien, como manda el Señor.

Un consejo (para esposos y esposas)

Generalmente, son más las mujeres creyentes las que lidian con esposos no creyentes, pero este consejo del apóstol Pedro aplica para ambos cuando el cónyuge no es cristiano:

Así también ustedes, las esposas, respeten a sus esposos, a fin de que los que no creen a la palabra, puedan ser ganados más por la conducta de ustedes que por sus palabras, 1 Pedro 3:1

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¿Tienes más preguntas? Escribe a contacto@restauraministerios.org o lee el libro Amar como a mí mismo, para restauración de relaciones, dando clic aquí.

Efraín Ocampo es consejero bíblico, escritor, cantante, compositor, ex periodista y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona a reconciliarse con Dios y con su prójimo. 

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