Si se trata de un Dios amoroso, ¿qué significa que debemos temer?

Es inevitable mirar al cielo, ver su inmensidad, nuestra pequeñez, mirar las estrellas y saber que Dios creó no solamente el sorprendente planeta en el que vivimos, sino el universo entero. Cuando lo hago siento temor de Dios, de saber que es inconmensurable y que me ama, y busca que me reconcilie con él por ser pecador y él Santo.

Dios es amor, nos enseña la Biblia (1 Juan 4:8). Esta es una de las verdades que a los creyentes más nos gustan. Todos los días veo centenas de mensajes publicados por cristianos en redes sociales que, de alguna manera, nos recuerdan que Dios nos ama, perdona, cuida, salva, sana, fortalece, levanta, bendice, provee, prospera, responde, llena de fe, protege… y en general todo aquello que él podría hacer por nosotros.

Eso me hace recordar que todas las promesas de Dios tienen una condición, la cual se resume en tener temor del Señor. En otras palabras: si crees en Él sabes que lo que ha dicho, hará, y que quienes le aman guardan sus mandamientos y vivirán, pero quienes no, verán muerte.  ¿Por qué no hacer lo que él dice, si de verdad creemos?

Estos son unos ejemplos:

15 El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, 16 Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más. 17 Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos; 18 Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. Salmos 103

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14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,
Y a ellos hará conocer su pacto. Salmos 25

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No seas sabio en tu propia opinión;
teme al Señor y apártate del mal.
Él será la medicina de tu cuerpo;
¡infundirá alivio a tus huesos!

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Amados míos, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, y perfeccionémonos en la santidad y en el temor de Dios. 2 Corintios 7

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17 Si ustedes llaman «Padre» a aquel que al juzgar se fija en lo que se ha hecho, y no en quién lo hizo, vivan el resto de sus vidas en el temor de Dios. 18 Ustedes saben que fueron rescatados de una vida sin sentido, la cual heredaron de sus padres; y que ese rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro y la plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, sin mancha y sin contaminación, como la de un cordero… 1 Pedro 1

Y muchas más citas señalan que temer a Dios es amarle, esto es, apartarse del mal y vivir según su perfecta voluntad, haciendo lo bueno y lo justo. También es como cuando éramos pequeños y habíamos hecho algo que nuestros padres nos prohibieron, al escuchar que gritaban nuestro nombre sabíamos que seríamos reprendidos, pues teníamos temor de ellos. O cuando la autoridad de tránsito nos detiene y sabemos que hemos violado el reglamento, sentimos temor de que la autoridad nos llame a cuentas.

Con Dios es similar. Él es Juez justo, y aunque es amor, pagará a todos según sus obras, pues nuestras obras testifican si tenemos fe o no, y son resultado de la obra salvadora en nuestras vidas. Y recuerda:

Temer a Dios es saber que…

  • él es Dios y creó todo lo que existe, incluido yo. (Génesis 1:26-27; Salmos 100:3)
  • él da la vida y la quita, da riqueza y humilla a quien quiere. (1 Samuel 2:6-8)
  • es amor para dar bendición a quien no lo merece, y es justo para juzgar a todos según sus obras. (Romanos 2:7-8)
  • es Santo y yo soy pecador. (1 Pedro 1:14-15)
  • yo merezco la condenación por ser pecador, pero él me regala vida si abandono mis maldades. (Romanos 5:8-10)
  • le demuestro mi amor a él al obedecer sus mandamientos, pero lo rechazo si hago mi voluntad. (Juan 15:10)
  • me libra del poder que el pecado ejercía en mí por su gracia para ya no pecar más (Romanos 6:13-14)
  • él conoce mis pensamientos y mi corazón. (Jeremías 17:10)
  • él es fiel y no permite que seamos tentados más de lo que podemos resistir. (1 Corintios 10:13)
  • su poder se perfecciona en mi debilidad, y por lo tanto ser débil no es un pretexto para pecar, sino la oportunidad para que en mí repose el poder de Cristo, haciendo lo imposible en mí, llevándose la gloria él, no yo. (2 Corintios 12:9).
  • que me da perdón si yo perdono a quienes me ofenden. (Mateo 6:14-15)
  • me pedirá cuentas por todo lo que me ha confiado. (Mateo 25:14-30)

De manera que temamos a Dios… porque es Dios. ¡Qué alegría poder servir al único y verdadero Dios!

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona e iglesia a reconciliarse con Dios y con su prójimo. También es autor del éxito de librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.
Encuentra más sobre este tema en su libro de Restauración de Iglesias “La Iglesia Útil“. También lee el libro de Restauración de Relaciones “Amar como a mí mismo” y de Restauración Personal “40 días en el desierto“.

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