¿Qué enseña el dolor y la muerte de otros cristianos al otro lado del mundo?

¿Qué nos enseña el dolor que creyentes en Jesús experimentan en Irán, Egipto, Libia y otras partes del Medio Oriente? ¿Qué pensamos cuando oímos noticias de su destierro, del despojo al que son sometidos y de su humillación?

¿Qué pasa cuando otros dan la vida por su fe y nosotros no soportamos ni siquiera la muerte social a la que el mundo nos somete cuando somos íntegros y congruentes con lo que creemos?

No sintamos pena por ellos, porque son ellos quienes no están dispuestos a negar su fe aun con la daga bajo su garganta. Sintamos pena por nosotros porque callamos, cuando la noticia más maravillosa del mundo es silenciada a cambio de la aceptación y lo efímero de esta vida.

¿Quiénes son más dignos de conmiseración? Ellos son tenidos por dignos de padecer por causa del reino. Nosotros a veces preferimos amar más al mundo y las cosas pasajeras de esta vida.

Que tu fe inspire a otros a seguir a Jesús. Desecha tu maldad de una vez por todas y vive en justicia, para que los demás vean que verdaderamente eres un creyente en Dios, porque le imitas y haces lo bueno. Nadie ha visto nunca a Dios, pero puede verlo en tu obediencia a sus mandamientos.

Nadie ha visto jamás a Dios, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente. 1 Juan 4:12

Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. 1 Juan 4:17

Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. 1 Juan 4:20

IS

 

Comments

1 Comment

  1. Ricardo

    Sin duda una gran llamada de atención para los que se nos hace fácil vivir un cristianismo light. Somos llamados a ser luz, pero no iluminamos ni nuestros propios hogares. Dios tiene en su gloria a todos los que han muerto por Él, no se avergonzaron del evangelio, porque es poder de Dios para salvación. Romanos 1:16

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