¡No hay cristianos solitarios! Con este propósito forma parte de su cuerpo.

Así es, la Biblia enseña que todos los hijos de Dios formamos parte de la Iglesia de Cristo, y que juntos conformamos su cuerpo y él es nuestra cabeza.

Sí, imagina cómo es que opera esto. Significa que un cristiano solitario es un miembro amputado que no puede valerse por sí mismo, y por ello necesita del cuerpo en su conjunto, pues el cuerpo está unido a la cabeza, que es Cristo.

Por esa razón el cuarto propósito del año es que te involucres con tu iglesia local. Te damos algunas razones y sugerencias.

#1 – La iglesia existe para ser amado y amar.

Jesús dijo:

34 »Un mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Como los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. 35 En esto conocerán todos que son mis discípulos: si tienen amor los unos por los otros. Juan 13

Significa que la comunidad es necesaria para aprender a amar. Sí, porque de pronto conocerás o tratarás con gente que no merece ser amada ––recuerda que juntamente con el trigo se encuentra la cizaña––, pero con ellos podrás poner en práctica lo que has aprendido de Cristo  para amarlos como el Padre te ama, sin que lo merezcas. Ese amor ayudará a esas personas a entender el evangelio, para que también ellos puedan creer y crecer en el evangelio.

Otra verdad muy sencilla es que también necesitamos ser amados, así que esto es algo que debemos aprender. A mí se me dificultaba recibir algo de alguien porque creía que siempre debía dar, pero Dios muestra su amor, provisión y consolación a través de sus hijos.

Este amor es necesario no solo humanamente hablando, sino también para que otros puedan creer en el Señor, mediante el buen testimonio de lo que ha hecho en nosotros, reflejado en nuestro comportamiento. Vivir esto es involucrarnos con nuestra iglesia.

  #2 – La iglesia existe para que seamos uno entre sus miembros y con Dios

Jesús dijo:

22 Yo les he dado la gloria que tú me has dado para que sean uno, así como también nosotros somos uno. 23 Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente unidos; para que el mundo conozca que tú me has enviado, y que los has amado como también a mí me has amado. Juan 17

Parte del plan de Dios es nuestra unidad como hijos de Dios, entre nosotros y con el Padre y el Hijo. Claro, si Jesucristo es nuestro ejemplo, estamos llamados a imitarle y él a su vez imitaba al Padre. En la iglesia conocemos el evangelio y los conocemos a ellos. En otras palabras, conocemos el plan, nos unimos a él y nos animamos unos a otros a perseverar en ello. Esto es unidad.

De la misma manera que el punto anterior, esto ayuda también a que la gente ponga su fe en Cristo. Involucrarnos con nuestra iglesia es ser uno con Dios y con sus miembros, en todo.

#3 – La iglesia existe para ser restaurados y corregidos si tropezamos por el pecado

La Biblia dice:

Hermanos, en caso de que alguien se encuentre enredado en alguna transgresión, ustedes que son espirituales restauren al tal con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrelleven los unos las cargas de los otros y de esta manera cumplirán la ley de Cristo. Gálatas 6

Un cristiano solitario pensará que está bien. Claro, en caso de que lea la Biblia y la malinterprete, ¿quién podrá decirle que está mal. Y si sabe la diferencia entre lo bueno y lo malo, pero hace lo malo, ¿quién lo corregirá? Involucrarnos es permitir ser restaurado y, en su momento, colaborar en restaurar a otros.

Es claro que si alguien está haciendo lo malo muchas veces no puede o no quiere reconocerlo. La vocación de la iglesia es ayudar a restaurar a quien ha fallado porque sus propios miembros perseveran en la fe y se restauran entre sí si alguno no fue constante. Ellos son espirituales. De ser carnales destruirían al que tropezó, en lugar de restaurarlo.

#4 – La iglesia existe para estimularnos al servicio, a las buenas obras

La Biblia dice:

24 Considerémonos los unos a los otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. Hebreos 10

Hacer el bien unos a otros es una expresión sublime de amor. Como dice el refrán: hechos son amores, no buenas razones.

Involucrarnos con nuestra iglesia es conocer las necesidades de otros y permitir que otros conozcan las mías. Pueden ser necesidades materiales, pero también afectivas o de consejo. Además, juntos podemos servir a otros cristianos o a personas que sufren, sin importar que no compartan la fe, sino más bien para demostrar y compartir la fe.

También podríamos servir en un ministerio formal, aunque no es indispensable.

#5 – La iglesia existe para que sus miembros vean los unos por los otros

La Biblia dice:

No hagan nada por rivalidad ni por vanagloria, sino estimen humildemente a los demás como superiores a ustedes mismos; no considerando cada cual solamente los intereses propios sino considerando cada uno también los intereses de los demás. Filipenses 2

La mayor expresión de amor y humildad es cuando dejamos de pensar egoístamente, solo en nosotros y nuestras necesidades, y empezamos a ver al otro como alguien digno de amar y de ser servido.

Esto se logra comprendiendo lo que es la gracia, de lo contrario estaremos anteponiendo nuestro bienestar y nuestros derechos al bien del prójimo. No tiene que ganarse nuestro favor, estamos en deuda con todos al haber cubierto Cristo nuestra deuda con el Padre. Involucrarse es ver los unos por los otros, ya no solo por uno mismo.

Propósitos:

Enero – Ejercitar disciplinas espirituales

Febrero – Practica la examinación personal

Marzo – Sé discipulado

Descripción de todos los propósitos

Efraín Ocampo es consejero bíblico, escritor, ex periodista y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona a reconciliarse con Dios y con su prójimo.

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