¿Crees que Dios ya tiene a una pareja para ti? Esto dice la Biblia. 

Muchos enseñan a los jóvenes a cuidar a quién eligen como pareja diciendo que Dios ya ha escogido a alguien para ellos. El Padre se va a encargar de unir sus caminos de manera providencial, aseguran.

Como cualquier tema, la pregunta correcta es: ¿qué dice la Biblia al respecto?

La predestinación de las parejas

Quienes defienden que Dios tiene preparados a nuestros esposos o esposas (predestinación de las parejas) citan el texto que describe la creación de Eva de la costilla de Adán y su posterior matrimonio, porque dice que Dios –hizo una mujer– y que –la trajo al hombre– (Génesis 2). La explicación consiste en que Dios hizo a Eva para Adán. Igualmente, Dios hizo ya a tu pareja.

Además de ellos, ¿habrá unido Dios a otros? No está claro. A Isaac le fueron a buscar esposa; Jacob eligió a Raquel y trabajó por ella; Noemí instruyó a Rut para que fuera redimida por Booz; David deseó a Betzabé, una mujer casada; cuando María recibió la visita del ángel ya estaba comprometida con José; cuando Jesús llamó a Pedro ya estaba casado.

Este verso bíblico ha sido usado para afirmar que Dios elige las parejas de sus hijos: Proverbios 19:14. Al leerlo, ciertamente no dice que el Señor escoja, entre todas, a una mujer para un solo hombre, sino que esa unión es una bendición del Señor. ¡Claro que lo es! Un hombre que teme a Dios recibirá de él la sabiduría para escoger a una mujer prudente y gozará su matrimonio.

¿Dios podría predestinar a todas las parejas para unirlas? Sí, porque es todopoderoso, pero que lo sea no significa que se dedique a hacer cualquier cosa que pueda hacer. Supongamos que lo hiciere, surgen otras preguntas. En el caso del no creyente que cree al evangelio luego de haberse casado, ¿estará con la pareja equivocada porque no es cristiana o debería divorciarse para buscar a la que “Dios le preparó”? Muchísima gente se pregunta esto.

Objeciones

La predestinación de parejas pareciera más un argumento a favor de ayudar a mantener a los jóvenes vírgenes hasta el matrimonio. También podría tratarse de un intento humano por evadir la responsabilidad que implica escoger a un esposo o esposa y asumir las consecuencias, buenas o malas, que esa decisión tenga.

Una enseñanza así no es sana. En vez de generar certidumbre, crea todo lo contrario. Claro, si todo sale bien diremos que era la persona que Dios había apartado para nosotros. ¿Si las cosas salen mal? Diremos cualquier excusa para evitar aceptar nuestra responsabilidad de escoger y asumir las consecuencias de nuestro pecado, rebeldía o desobediencia.

¿Recuerdas qué dijo Adán cuando Dios le pidió cuentas por su desobediencia? Le dijo que la mujer que Él le dio lo había hecho pecar. El hombre intentó echarle la culpa a Dios de algo de lo que únicamente él era responsable. Si creemos que Dios nos da a nuestras parejas, lo culparemos a Él si las cosas salen mal. ¿No es lo que ya muchos hacen?

Son ajenas a Dios las filosofías que han enseñado la predestinación de la pareja. Una de ellas es el mito griego del andrógino original, según el cual había criaturas que combinaban la naturaleza del hombre y la mujer en una sola, pero que Zeus los separó por considerarlos una amenaza a su dominio, así que los hombres y las mujeres quedaron destinados a buscar a su otra mitad para, finalmente, volver a estar completos. Era una forma de explicar el amor humano. Es una idea pagana. ¿Por qué nos gusta creer que Dios ya tiene preparada a nuestra pareja? Porque es romántico, pero no es lo que Dios enseña.

Estamos capacitados para amar a quien escogemos

Elegir al hombre o la mujer con quien compartiremos la vida es una gran responsabilidad, y debemos entender que Dios no es menos soberano cuando permite que tomemos esa importantísima decisión.

El Señor es soberano para hacer lo que él quiera, pero sin duda quienes hemos creído al evangelio somos responsables de honrar a Dios con nuestras decisiones, pues somos capacitados para hacer la voluntad de Dios en toda situación. Siempre debemos decidir entre lo lícito y lo que conviene porque todo nos es lícito, pero no todo conviene.

¿No es cierto que algunos jóvenes creyentes unen sus vidas con no creyentes? Les era lícito escoger y eligieron lo que no les convenía. ¿Y qué pasó con la mujer predestinada para ellos? Porque si fuera así ellos no podrían elegir ni resistirse a la voluntad del Señor. Si estás pensando: –ah, pero Dios permite que suframos las consecuencias de elegir mal–, entonces confirmas que escoger pareja es una elección humana porque también podemos elegir bien, en el temor del Señor. Si el Señor apartara a nuestro cónyuge debería prevalecer su voluntad, ¿no crees?

Es sencillo, esto es porque la predestinación de las parejas no existe.

Además, contradice al evangelio la predestinación de la pareja. El amor, según nos ha enseñado Dios, es una decisión personal que no depende de cómo sea el ser amado, pues Dios nos ama a pesar de no merecerlo (Romanos 5:6-10). Así que, en el matrimonio los creyentes estamos capacitados para amar a cualquiera, incluso a un cónyuge no creyente (ver 1 Corintios 7:12-17, cuando ya estando casados uno de los dos conoció a Cristo y el otro no). Así nos manda el Señor a amar a todos, con gracia y misericordia. Si amamos así a nuestros enemigos, ¡cuanto más a los esposos que hemos escogido!

Conclusión

Dios, mediante el evangelio, nos enseña a amar a cualquier pareja que elijamos. La pareja correcta no es una persona específica en todo el mundo, la Biblia no enseña eso, pero sí enseña que debemos decidir amar cada día de nuestra vida a aquella persona que escojamos.

Elige a alguien que tenga temor de Dios y todo lo demás será mucho más sencillo. Los esposos que teman a Dios no estarán preguntándose si están con la persona indicada, ellos buscarán honrar el pacto matrimonial estén con quien estén.

EXTRA: ¿cómo escoger a mi pareja?

En esta serie de artículos (abajo) dedicada a los solteros y a quienes andan de novios les damos consejo bíblico para sus relaciones. Te invitamos a leerlos. No te tortures con enseñanzas de hombres elevadas a doctrinas bíblicas. Hombres y mujeres, sean hijos de Dios íntegros, y seguramente otro hijo de Dios que vive íntegramente también querrá estar con ustedes. Pero si vives en hipocresía y rebeldía, ¿a quién crees que escogerás para compartir la vida? No decidas tú quién es un buen hombre o una buena mujer, asegúrate de que ame a Dios con toda su mente, con toda su alma y con todas sus fuerzas, y a su prójimo como a sí mismo: esa es la persona que quiere Dios para ti.

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona a reconciliarse con Dios y con su prójimo. Es autor del éxito del librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.
Encuentra más sobre estos temas en el libro de Restauración de Relaciones “Amar como a mí mismo“. También está disponible el libro de Restauración Personal “40 días en el desierto” y de Restauración de Iglesias “La Iglesia Útil“.

6 Comments

  1. MIRIAM

    Bendicines y gracias por permitirme compartir este escrito..es necesario quitar de nuestras mentes lo mal aprendido.No sólo para crecer espiritualmente con sabiduría de Dios sino también para transmitir conocimiento fundamentado en verdad. .amen

  2. Gladis Mamani

    Dios lo bendiga, realmente este escrito es de gran ayuda para todos quienes vivimos en un mundo caído donde se tergiversa la verdad de Dios y debido a nuestra ignorancia hemos aceptado las palabras y los conceptos errados de personas que queriendo ser incluso bien intencionadas nos desvían de la verdad revelada en su palabra.

  3. Ale

    Saludos,
    Llegue a este articulo debido a una mujer que comparte sobre cristo en Youtube. Me llamo mucho la atencion la forma en la que abordan este tema del matrimonio y me surge la siguiente pregunta :
    Como entender esta situacion en la que en una pareja, una de las personas es llamada por Dios en medio de una tribulacion matrimonial y aprende que ese pacto se debe respetar y esta dispuesta a mantenerlo, pero la otra persona no desea continuar y pide el divorcio.
    La persona creyente debera aceptar el divorcio o debera negarlo?

    1. Efraín Ocampo

      Gracias por leer y por su mensaje. En 1 Corintios 7 Dios nos enseña la respuesta. Si alguno llega a Cristo y su cónyuge no es cristiano, que no se separe para que Dios le alcance por medio de su cónyuge, pero si el que no es cristiano pide el divorcio, el que es cristiano puede aceptar su solicitud y queda libre. Cuando son dos cónyuges cristianos que conocen a su Dios y a pesar de tener el evangelio como su fuente de verdad y sabiduría, y a pesar de tener el ejemplo de Cristo en su amor y su gracia aún así quieren el divorcio, esto es posible (ver también Mateo 5), pero ninguno de los dos se puede volver a casar, porque de lo contrario adulterarían. Es mejor y más fácil que ambos se sujeten a Cristo y aprendan a honrar el Pacto Matrimonial a pesar de sus debilidades y fallas, que divorciarse, pero pueden hacerlo para que no vivan amargados juntos, con tal de que no se casen de nuevo. Hay un artículo sobre el divorcio en este mismo blog.

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