¿Qué podemos hacer ante la expansión del nuevo coronavirus?

Veo diversas reacciones de parte de cristianos. Unos pocos mantienen la templanza y la mesura, pero algunas son muy dramáticas y hablan del fin del mundo, mientras que otras le restan importancia detrás de una falsa espiritualidad. Ambas son muy irresponsables.

Por esa razón comparto cuáles son las cuatro actitudes que como cristianos debemos tener ante el nuevo coronarivus.

Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4

Coronavirus: informados, bien informados

Esto es clave para evitar difundir la información falsa que está llenando las redes sociales. Algunas publicaciones podrán parecer muy bonitas, pero es preferible difundir únicamente información veraz y útil que no confunda a la gente y que no la alarme innecesariamente.

Es necesario precisar que la Organización Mundial de la Salud no ha declarado como pandemia la expansión del covid-19, como se conoce a esta variante del coronavirus que se llama así por su forma de corona. La diferencia entre la epidemia ––su estatus actual–– y la pandemia es que la expansión de la primera ocurre entre personas que se conocen y que fueron contagiándose más allá del punto geográfico de su origen. En cambio, la pandemia es cuando los infectados no están relacionados entre sí y su expansión es mundial.

En este sitio podrás seguir datos actualizados (inglés) y en esta nota encontrarás información útil. Como sea, procura obtener datos en medios confiables de buena reputación porque la gente a veces comparte contenido falso o amarillista producido por sitios que buscan atraer visitas a sus páginas para vender publicidad como Youtu.be y varios de ellos dicen ser cristianos como Noticia Cristiana.

Guardar la calma y seguir instrucciones para prevenir

Debemos tomar precauciones sanitarias y ser responsables conociendo los síntomas y seguir todas las instrucciones de las instancias de salud gubernamentales y, claro, de sentido común como no acudir a trabajar ni estar en lugares concurridos si se está enfermo. Tener calma significa evitar ser alarmistas y darnos el tiempo de verificar que lo que leemos son datos confiables antes de compartirlos.

Estadísticamente aún no es grave la epidemia de covid-19, por el momento. La importancia de estar bien informados se debe a que esto puede cambiar en un tiempo relativamente corto. Por ello es necesario seguir los canales oficiales del Gobierno,

Ser prudentes y responsables como cristianos

En muchos grupos de cristianos en Facebook están difundiendo una idea errónea sobre la paz de Dios, compartiendo historias sobre milagros relacionados con la epidemia y asumiendo una actitud irresponsable diciendo frases que pretenden ser espirituales, como que ninguna peste tocará a los hijos de Dios (ve aquí un estudio sobre el Salmo 91).

Hay cristianos muriendo por el virus. Dios no los ama menos y todos los días mueren hijos suyos por enfermedades, accidentes y asesinatos, pero Dios sigue en control porque él está por encima de todo eso. Jesús mismo aseguró a sus discípulos que el sufrimiento no se debe atribuir al pecado de las personas (ver Mateo 13:1-5), por lo tanto, no debemos suponer que por ser cristianos no sufriremos nada de lo mencionado.

Si Dios ha hecho milagros en China, ¡gloria a él! Pero no tenemos más fe por pensar que no experimentaremos ningún sufrimiento o enfermedad por estar, según nosotros, cerca de Dios. Por el contrario, sí es evidencia de fe en Cristo saber que a pesar de que algo como el covid-19 nos alcance Dios es fiel. Las circunstancias adversas que vivimos no determinan si nos ama o no. Pensar que si sufrimos no nos ama sí es falta de fe.

Examinarnos y orar

Aunque la propagación del virus ha sido declarada pandemia, ciertamente no es el peor mal que enfrenta la humanidad. En 2018 la ONU identificó que la vida de 113 millones de personas están en peligro por no tener alimentos y que 821 millones sufren hambre de forma crónica en todo el mundo. Entre 1918 y 1920 murieron 50 millones por la gripe española.

La mayoría de los infectados sale adelante con los cuidados médicos necesarios y esas son buenas noticias. No obstante, es una buena oportunidad para examinarnos e identificar dónde está nuestra esperanza, nuestra paz y nuestra fe.

Leí una carta de un pastor chino (puedes leerla aquí), anónimo, que instaba a los creyentes a orar y se me revolvió el estómago porque no estaba orando por ellos ni por aquellos donde las cosas se han puesto difíciles. Tuve que reconocer mi dureza de corazón, mi indiferencia, mi falta de amor y compasión.

Entonces vi que estas situaciones, aunque las vivamos de lejos, prueban nuestra fe y nuestro amor. Al saber que cristianos en Wuhan, China, están buscando maneras de hablar el evangelio en medio de la epidemia me puse a pensar en cómo reaccionaría yo en medio de una situación así.

Deberes cristianos: una reflexión

Lo primero que debemos preguntarnos es cuál es nuestra responsabilidad como cristianos, como administradores de la vida y del cuerpo que nos ha dado Dios? Sin duda es protegernos y evitar el contagio para preservar nuestra vida. Nuestra responsabilidad cristiana también es orar por los enfermos, dar conocer el evangelio de Jesucristo a los angustiados, desesperanzados y a los enfermos, animar a los que creen y tienen ansiedad y angustia, además de consolar a quienes lloran y sufren.

Todos podemos hacer algo. Es una decisión personal que involucra discernimiento y libertad de conciencia. ¿Qué quiere Dios de mí? No puedo decidir por otros. Quizá Dios nos ha dado responsabilidad de cuidar, además de nuestras propias vidas, de las de otros que nos necesitan y que necesitan al Señor.

Quizá para ti es tiempo de ponerte a cuentas con el Señor, de restaurar tus relaciones con tu familia o quizá usar las redes sociales para hablar de la esperanza. Cada uno debe obedecer a su Señor, según su situación. Lo cierto es que el amor nos lleva a poner la vida por otros, tal como Jesús mismo nos dio ejemplo. Tú tienes la respuesta.

Gracias por leerme. Espero que esto aporte algo a tu vida.

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona a reconciliarse con Dios y con su prójimo.

Es autor de los libros “40 días en el desierto”, “Amar como a mí mismo” y del éxito de librería “La Iglesia Útil”.

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