Todos hemos tenido la tentación de justificarnos a nosotros mismos. 

En algún momento de nuestras vidas algo salió mal, algo no está ocurriendo como quisiéramos o algo saldrá mal.

La razón es sencilla: estamos sujetos al accidente, a las consecuencias de nuestros errores o al resultado de las fallas de alguien más.

¿Por qué me va mal?

Cuando las circunstancias son contrarias a lo que esperamos, a lo que deseamos o a aquello por lo que hemos trabajado, la salida fácil es preguntar a Dios –¿por qué a mí?–. Pensamos que no nos merecemos lo que nos ocurre.

Job fue un hombre que en un día perdió a sus hijos, su ganado y camellos fueron hurtados, sus ovejas quemadas y sus sirvientes asesinados. Luego de esto dijo: “¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (Job 2:10). Su mujer le echó en cara seguir siendo íntegro ante Dios a pesar del mal que le sobrevino. El sentido común nos impulsa a cuestionar a Dios cuando somos afligidos.

El Señor enfrenta a Job más tarde, porque el hombre pidió abogar por su causa delante de él. Tenía razón de estar tan seguro de ser un justo, Dios mismo lo describió como alguien que no tenía comparación, “un hombre de conducta intachable; no le hace mal a nadie, y es temeroso” de sus mandamientos (Job 2:3). Sin embargo, le pasó lo que más temía.

¿Quién, entonces, puede salvarse de que le ocurra el mal? Nadie. Pero la respuesta de Dios es inesperada y maravillosa:

8 ¿Acaso vas a invalidar mi justicia?
¿O vas a condenarme para justificarte? Job 40

¿Me va mal porque Dios no es justo conmigo?

Nos lleva a preguntarnos: ¿Dios es justo o nosotros somos justos? ¿Seremos más justos que Dios como para decirle que lo que hace o permite en nuestra vida es una injusticia? Su justicia no está a discusión, de la misma manera en la que nuestro pecado no está a discusión.

El rey David reconoció ante Dios sus pecados y le confesó: “¡ante tus propios ojos he hecho lo malo!”; y en seguida asegura “eso justifica plenamente tu sentencia, y demuestra que tu juicio es impecable” (Salmos 51:4b RVC).

Entonces, Job era considerado justo por Dios y no vivió exento del sufrimiento, y aunque David reconoció sus pecados sufrió las consecuencias de ello. Como sea, Dios sigue siendo justo delante de los hombres, no obstante lo culpemos de las cosas malas que nos acontecen. ¿Por qué lo hacemos? Lo condenamos para justificarnos a nosotros mismos, como le dijera a Job.

Así entendemos que Dios es Dios, y que no nos hicimos nosotros a nosotros mismos. Por eso el apóstol Pablo escribió:

14 Entonces, ¿qué diremos? ¿Que Dios es injusto? ¡De ninguna manera! 15 Porque Dios dijo a Moisés: «Tendré misericordia del que yo quiera, y me compadeceré del que yo quiera.» 16 Así pues, no depende de que el hombre quiera o se esfuerce, sino de que Dios tenga misericordia. Romanos 9

Y si te preguntas cómo es que Dios aún así nos juzga, Pablo continuó:

19 Entonces me dirás: ¿Por qué Dios todavía nos echa la culpa? ¿Quién puede oponerse a su voluntad? 20 Pero tú, hombre, ¿quién eres para discutir con Dios? ¿Acaso el vaso de barro le dirá al que lo formó por qué lo hizo así? 21 ¿Qué, no tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro un vaso para honra y otro para deshonra? 22 ¿Y qué si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira que estaban preparados para destrucción? 23 ¿Y qué si, para dar a conocer las riquezas de su gloria, se las mostró a los vasos de misericordia que él de antemano preparó para esa gloria? Romanos 9

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona a reconciliarse con Dios y con su prójimo.
Encuentra más temas de Restauración Personal en el libro “40 días en el desierto“. También tenemos para ti los libros de Restauración de Relaciones “Amar como a mí mismo” y de Restauración de Iglesias “La Iglesia Útil“.

Comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.