Muchos leen la Biblia, oran y ayunan, y ni así pueden. Esto es lo que hacemos mal.  Como Consejero Bíblico todas las solicitudes de Consejería Personal que recibo están relacionadas con creyentes incapaces de vencer las tentaciones. Precisamente, para dar ánimo y esperanza escribo este artículo.

Quien vence la tentación alcanzará salvación

De vencer las tentaciones depende nuestra salvación porque ninguna condenación hay para los que están unidos a Cristo, los que no viven según la carne, sino conforme al Espíritu (Romanos 8:1).

Te preguntarás: –¿es decir que si estoy cayendo en tentación tras tentación quizá no sea salvo? No sé si seas salvo o no, lo que dice la Biblia es que debes andar conforme al Espíritu, no conforme a la carne, para evitar la condenación. Somos pecadores, eso está claro, y fallaremos ocasionalmente, pero no constantemente.

Ahora, eso de estar unidos a Cristo no significa que nunca pequemos, pero sí implica que no vivimos esclavizados a nuestro pecado para llevar a la práctica nuestros deseos carnales. No dice que la salvación sea por buenas obras, sabemos que es por fe (Efesios 2:8-9). La pregunta es: ¿cómo vives? ¿unido a Cristo o según tus deseos carnales? Tú sabes la respuesta.

¿Cómo se vencen las tentaciones? Una por una. Si cada que se presenta una tentación de pecar la vences al hacer lo que sabes que es bueno y justo entonces estarás perseverando en la fe que dices tener. Al someter tu voluntad a la de Dios te pareces más y más a Cristo. Si nuestras obras testifican que no tenemos fe en Cristo es porque en realidad no hemos creído en él (Efesios 2:10; Santiago 2:14-17).

Tienes fe si obedeces a Dios

Mira lo que enseña Jesús en la parábola del sembrador. La semilla es el evangelio y los diferentes tipos de tierra en las que cae somos nosotros. La buena tierra es aquella en la que la semilla da fruto. ¿Qué significa ser buena tierra? Es quien en oye, entiende la palabra y la pone por obra. Habrá muchos otros que reciban el evangelio, pero no darán fruto, no obedecerán a Dios y caerán en las tentaciones (Mateo 13:18-23).

Ver cuál es el fruto de tu vida buscando cuáles son tus acciones en esta lista de obras de la carne y de virtudes que conforman el fruto del Espíritu es una buena manera de examinarte (Gálatas 5:16-26). ¿En qué lista están tus obras?

fruto

Lo que debes saber sobre las tentaciones

Mira cómo están en la misma lista la envidia, las enemistades y los celos junto con los homicidios, la brujería y los pecados sexuales de todo tipo.

Debes entender que cuando conoces el evangelio vienes de una vida de esclavitud al pecado. Esto es porque no puedes dejar de hacer lo malo, las obras de la carne de la lista de la imagen. Eres dominado por el pecado, aquello que Dios ha dicho aborrecer, no importa si cedes a una sola tentación. ¿Cómo salir de esto?

Debes morir a tu carne, a tu pecado, y así vivir en el Espíritu. Primero, debes pasar del remordimiento de saber que tus acciones merecen condenación, al arrepentimiento de tus pecados que implica abandonarlos para dejar de practicarlos. El Espíritu Santo producirá en ti un profundo pesar por ofender a Dios (contrición – ve el Salmo 51:17) y habrás comprendido que Dios es Santo, que aborrece la maldad y que tu maldad te había apartado de él, condenándote a no tener comunión con él, a una oscuridad y muerte eterna. Sin santidad nadie verá al Señor (Hebreos 12:14). Eso te ayudará a obedecer sus mandamientos, si es que en verdad le amas (Juan 15:10).

¿Lo ves? Por mucho que ores, leas la Biblia y ayunes no podrás vencer las tentaciones si sigues esclavizado a tu pecado y no has muerto a tu carne. Vivir así es religiosidad. ¡No conozco a alguien que haya dejado de pecar debido a las muchas actividades espirituales que practica! Pero quien ha nacido de nuevo aprende a aborrecer su pecado y a amar la voluntad de Dios.

Ayuda práctica si eres vencido por la tentación

Esta palabra va a consolarte y, al mismo tiempo, a dejarte sin pretextos para decirle al Señor que no puedes vencer a las tentaciones:

Dios le dijo a Caín que el pecado estaba frente a él y que aunque deseara llevarlo a cabo él podía dominarlo.

Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero, si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo». Génesis 4 (NVI)

Además, Pablo escribió que siempre había una opción:

13 A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla. 1 Corintios 10 (RVC)

Lo anterior significa que SÍ puedes vencer las tentaciones, pero quizá no quieres (si sigues esclavizado a tu pecado). Si sigues pecando, es porque amas al pecado más que a Dios, aunque como ya vimos el poder de Dios te da libertad del pecado para hacer Su voluntad y no la tuya.

Si quieres vencer las tentaciones: 1) pide perdón al Padre y arrepiéntete de tus pecados –decide dejar de practicarlos–, 2) no te enfoques en no hacer cosas malas, comienza a hacer lo bueno y lo justo en adelante, 3) practica disciplinas espirituales (orar, meditar en la Biblia, servir, ayunar, 4) reúnete con una iglesia que ame a Dios y a su palabra porque le obedece, 5) pide a un creyente maduro en la fe que te discipule y, cuando hayas crecido y madurado en la fe discipula a otros de palabra y siendo ejemplo de integridad.

¡Decídete ya!

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona e iglesia a reconciliarse con Dios y con su prójimo. También es autor del éxito de librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.
Encuentra más sobre este tema en su libro de Restauración Personal “40 días en el desierto“. También lee el libro de Restauración de Relaciones “Amar como a mí mismo” y de Restauración de Iglesias “La Iglesia Útil“.

Comments

2 Comments

  1. Denisse

    Esa es la realidad, simplemente intentamos luchar contra algo que aún no estamos dispuestos a abandonar, es tan fácil seguir haciendo aquello que nos provoca placer momentáneo. Debemos luchar por salir de nuestra zona de confort perder el miedo al cambio ( que aunque de antemano sabemos que será de bendición para nuestra vida tememos) y trabajar en cumplir la voluntad de Dios.

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