––¿Restauración de qué?––, te preguntarás en un primer momento. La Restauración es necesaria cuando la iglesia local ha perdido su propósito, su vocación y su identidad. Por esas tres razones una gran cantidad de iglesias locales están sufriendo.

Han perdido…

  • Su propósito, el cual es adorar a Dios. Sus miembros fueron engañados por la religiosidad al dar por hecho su comunión y dejar de perseverar en la fe. Pretendieron servir a Dios sin obedecer sus mandamientos. Continuaron en sus cultos, clases, predicaciones, campañas evangelísticas, grupos de oración y de estudio pero hicieron lo que Dios aborrece al no arrepentirse de sus pecados y al no examinar sus corazones a la luz de las Escrituras, cayendo algunas en el Libertinaje y otras en el Legalismo.
  • Su vocación, al dejar de hacer discípulos de Jesucristo. Cayeron en la trampa del activismo al creer que los muchos ministerios, programas, proyectos y estrategias atraerían a más personas a Cristo, pero lo único que lograron fue llevar más personas a los edificios de sus reuniones, de los cuales la mayoría son simpatizantes de Jesús.
  • Su identidad al dejar de ser Iglesia de Cristo, luz y sal, al amoldarse al mundo y a sus filosofías. Algunas lo hicieron con la buena intención de derrumbar las barreras que separaban a la iglesia de la gente necesitada de Dios, pues a ellos vino Jesucristo; no obstante, al intentar alcanzar al mundo perdido se convirtieron a ellos, en lugar de convertir el mundo al Señor. Otras, viven las consecuencias del pecado que sus miembros practican, provocando que los de afuera no quieran ser como los de adentro, y que los de adentro vayan de mal en peor. Olvidaron ser hechas nuevas criaturas para adorar al Señor, mostrar su poder y dar esperanza a este mundo.

Etapas del proceso de Restauración de Iglesias

En Restaura Ministerios llevamos a cabo un proceso mediante el cual guiamos a las iglesias a reflexionar en las incongruencias entre la doctrina y su práctica de la doctrina; a identificar qué funciona bien y qué funciona mal; a priorizar los ministerios, proyectos, programas y estrategias que ayudan a la iglesia local a cumplir con su propósito y vocación y posponer o desechar aquellos que no; y a confesar los pecados de la congregación y llevar a cabo acciones que sean evidencia de su arrepentimiento con la finalidad de no volver a repetirlos.

  • Autodiagnóstico

Consiste en realizar a los congregantes una serie de preguntas de temas como el evangelismo, discipulado, la membresía, la restauración y el servicio para ayudar a las iglesias a determinar qué tanto se alejan sus prácticas con las doctrinas que confiesan creer, así como las áreas que no funcionan como deberían y las maneras en las que la congregación peca. Descarga gratis aquí el cuestionario.

  • Reflexión en los resultados

La iglesia local debe atender los hallazgos que el autodiagnóstico haya arrojado. Este tiempo de reflexión es vital para la restauración. Por ejemplo, si los creyentes coinciden en que predomina un ambiente de religiosidad e hipocresía y el autodiagnóstico dio a conocer las causas de esto, entonces debe llevarse a cabo un compromiso por escrito parte de los ministros de la iglesia y de los miembros para delinear las acciones para cambiar esa realidad. Cada hallazgo debe propiciar decisiones y acciones concretas.

  • Volvamos al principio

A través de este estudio bíblico, la iglesia medita en qué tipo de cultura propician sus doctrinas, sus prácticas congregacionales y el comportamiento de sus miembros: si una cultura en la que prevalece la Religiosidad o una dirigida por el Evangelio de Cristo. La Religiosidad se expresa en el Legalismo o en el Libertinaje, y da a quienes la practican la sensación de estar en comunión con Dios aunque eso no sea una realidad, tal como el pueblo de Israel lo hizo en su tiempo y más tarde los fariseos, escribas y saduceos. Para identificar la realidad espiritual de la iglesia local son expuestos parámetros objetivos.

  • Examinación Personal

Los congregantes participan en todo momento en este proceso y se involucran al entrar ellos mismos en un proceso de examinación personal. En esta etapa se refuerza que comprendan que son parte del problema, pero sobre todo que pueden ser parte de las soluciones al reconciliarse con Dios y comprometerse con él y con su iglesia. Esta etapa es propicia para reflexionar a nivel personal en cómo cada uno promueve la religiosidad y en cómo podría promover una cultura del evangelio en su iglesia.

  • Examinación Congregacional

En esta etapa se deja en claro que el proceso de Restauración no es un evento único en la vida de la congregación. La historia de Israel y de la Iglesia demuestran que la examinación constante es indispensable, con el fin de procurar la comunión con Dios de manera permanente debido a que el pecado provoca que dejemos de perseverar al dejar de lado la obediencia al Señor y distorsionar la espiritualidad convirtiéndola en religiosidad. Por ello, debe establecerse que estas etapas se celebren periódicamente, por ejemplo, una vez al año.

  • Reformas / Cambios / Decisiones

Esta es la última etapa y las más crucial. Las acciones que la iglesia llevará a cabo para alejarse de la Religiosidad y vivir en el Evangelio ya están por escrito, pero debe garantizarse que serán aplicadas en el corto, mediano y largo plazos. Se recomienda establecer un método de supervisión y seguimiento. El punto de partida es la celebración del Día de Restauración, en el cual la iglesia local convoca a la asamblea para clamar a Dios por su perdón en arrepentimiento por sus pecados, así como hacer votos y promesas de fidelidad, santidad y obediencia a la voluntad del Padre.

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