Considera estos consejos si estás pensando en hacerte un tatuaje.

La pregunta acerca de si un cristiano puede hacerse un tatuaje o no, sigue presente en nuestras congregaciones a pesar de la gran cantidad de predicaciones, charlas entre creyentes, tanto en el ámbito privado como en el público, y de la basta cantidad de artículos y videos en Internet que abordan este asunto. Sin embargo, también es cierto que muchos de esos recursos sólo han generado más confusión. Y es que al tener que tomar una decisión, no siempre es sencillo aplicar los principios generales a nuestro contexto familiar o de iglesia.

Parte de la controversia se debe a la interpretación del único versículo bíblico que hace referencia explícita a marcar el cuerpo, Levítico 19:28. Además, han surgido líderes cristianos que pareciera que promueven esta práctica o bien que exhiben sus tatuajes sin dejar claro su propósito al hacerlo.

Te presento algunos puntos a considerar en caso de que estés ante la disyuntiva de hacerte un tatuaje, o bien, si te toca aconsejar a alguno de tus amigos al respecto.

“Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.” 1 Corintios 10:23 (LBLA)

  1. Nuestra identidad como discípulos de Jesús

Nuestra identidad está en Jesús, por lo que las marcas en nuestro cuerpo no apuntan automáticamente a definir lo que somos, ni a quién pertenecemos. Jesús dijo que la gente sabría que somos sus discípulos por el amor que nos tenemos entre hermanos.

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.” Juan 13:35 (LBLA)

Y que nuestro comportamiento comunica qué hay en nuestro interior.

“Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Mateo 7:19-21 (LBLA)

Al ser cristianos y pasar de ser criaturas de Dios a ser hijos de Dios, nuestro cuerpo se hace sagrado como un instrumento para adorarle, porque ahora es templo del Espíritu Santo y no nos pertenece.

“19 ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en ustedes, el cual tienen de Dios, y que no son de ustedes?”, 1 Corintios 6 (RVA-2015)

En adelante, nuestros deseos deben ser sometidos a examinación, si es que hemos nacido del Espíritu.

“Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” Juan 3:6 (LBLA)

  1. Las advertencias del Antiguo Testamento

Debemos tener en cuenta el contexto y significado original del texto incluido en Levítico que dice: “No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy el Señor.” (LBLA) o como dice la versión Reina Valera 1960: “Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová”.

El comentarista John Mac Arthur explica que la ley animaba al pueblo a no realizar marcas en el cuerpo relacionadas con el culto a los muertos con el propósito de diferenciar al pueblo de Dios de otros pueblos, de otras costumbres; diferenciarles aún en su apariencia. A propósito de los versos de Levítico 19:27-28 el pastor Mac Arthur señala:

“Estas prácticas paganas estaban asociadas más probablemente con la idolatría pagana y por ello debía evitarse. La práctica, en ocasiones de aflicción, de realizar profundos cortes en el rostro y en los brazos o piernas era universal entre los paganos. Se consideraba como una señal de respeto hacia los muertos, así como una especie de ofrenda propiciatoria a los dioses que presidían sobre la muerte. Los judíos habían aprendido esta costumbre en Egipto, y, aunque habían quedado liberados de ella, recayeron en la vieja superstición. Los tatuajes estaban también vinculados con nombres de ídolos, y eran señales permanentes de apostasía.”[1]

Jesús mismo dijo que él no vino a abrogar la ley, sino a cumplirla. ¿Cómo aplicar la advertencia de levítico como un principio aun en nuestros días? Si bien el contexto pagano de aquellos días no es el mismo en el que vivimos, con señales y marcas en nuestros cuerpos comunicamos aspectos sobre nuestra identidad, es decir, propiedad de quién somos.

Dios quiso enseñar en la ley de Moisés al pueblo de Israel el significado de la santidad, mostrando que sus acciones y omisiones reflejaban que eran apartados por él y para él para no hacer lo mismo que las otras naciones.

  1. Tendrá consecuencias

Por una parte, podría ser agradable para ti y para otras personas, podrías inspirar o hasta pasar desapercibido. Por otra parte, podría traerte rechazo o ser motivo de que alguien débil en la Fe llegue a pecar.

En la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación aprendí que todo comunica, no es posible no comunicar, así que tu tatuaje también tendrá un mensaje, y no siempre podrás controlar la manera en que cada persona lo interprete, pues su propio contexto, ideas y experiencias personales, entrarán en juego.

Como dice Pablo:

“Por tanto, somos embajadores de Cristo”, 2 Corintios 5:20a (LBLA)

Esta realidad involucra todo nuestro ser, por lo que, aun cuando todo parezca a tu favor, aun cuando lo hicieras por los motivos correctos y procuraras enviar el mensaje correcto, recuerda que habrá consecuencias.

  1. Haz las preguntas correctas

Si te preguntas ¿qué tiene de malo tatuarse?, también podrías preguntarte primero, ¿qué tiene de santo? El pastor de la Iglesia Bautista Internacional de República Dominicana, Miguel Núñez, sugiere considerar este intercambio de preguntas y me parece central para ésta y otras cuestiones que causan polémica.

Como decía otro comentarista, tatuarse no es pecado, pero puede llegar a serlo y tiene que ver con las motivaciones, con las consecuencias y por supuesto, con tu contexto de vida. Podrías preguntarte: ¿hacerme este tatuaje, abona a mi santidad o no? Y este punto se vincula con el siguiente:

  1. Ora para que Dios te ayude a examinar tu corazón

Es vital que busques a Dios y su voluntad, que le pidas que te revele tus verdaderos motivos para querer hacerlo y que antes que otra cosa, te pongas a cuentas con él respecto a si esta acción busca darle gloria o no. Porque un tatuaje no estará apartado de tu adoración a él, como dice:

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-24 (RV1960)

  1. Considera la opinión de quienes son maduros en la Fe

Supongamos que has pensado en las consecuencias, has examinado tu corazón y lo haces por las razones correctas y no tienes problemas con tu conciencia; pero si eres menor de edad y tus padres lo desaprueban, o si eres mayor de edad y las autoridades en tu iglesia local te aconsejan no hacerlo, deberías, por obediencia y sujeción, renunciar a hacerlo.

Tengo amigos que se han hecho tatuajes tanto antes como después de su vida cristiana y he compartido con ellos los diferentes procesos que han atravesado. Algunos lo han hecho sin considerar ninguno de los puntos anteriores y enfrentan consecuencias, otros las aprovechan para compartir su testimonio, algunos más lo han hecho aun considerando estos aspectos y de cualquier manera enfrentan pruebas con cristianos más jóvenes para quienes son un modelo de vida cristiana.

En todo caso, busca consejo, no lo decidas en lo secreto. El apoyo y guía de tu familia, amigos maduros e iglesia serán cruciales para lo que venga después de tu decisión.

  1. Si te tatuaste antes de ser cristiano…

No tienes nada de qué preocuparte. Tuviste tus razones para hacerte un tatuaje en el pasado y Dios te acepta con ellos o sin ellos, pues todos llegamos a él de alguna manera, con un pasado.

Quizá nuestro consejo para ti es que soportes al débil en la fe que probablemente diga o piense cosas sobre ti que no sean ciertas, impulsado por las apariencias, y que con amor le expliques por qué tienes tatuajes:

“Así que, los que somos más fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo para el bien, con miras a la edificación. Porque Cristo no se agradó a sí mismo; más bien, como está escrito: Las afrentas de los que te afrentaron cayeron sobre mí”, Romanos 15 (VA-2015)

  1. Y, si no te interesa, pero igual estás leyendo esto…

También debes considerar estos puntos al momento de relacionarte con alguien que sí lo tiene o piensa hacérselo, con el fin de comprenderlos mejor y evitar hacer juicios equivocados sobre la persona.

Procura conocer a la persona y su corazón porque al formarte una opinión de otros que ya se tatuaron o que piensan hacerlo podrías más bien ser tú mismo el que peque.

Conclusión

En nuestra época, hacerse un tatuaje ya no tiene que ver con el culto a los muertos, pero sí simboliza aún en muchos contextos, la rebeldía, vanidad, adoración a algún ídolo, inclusive el estar fuera de la ley pues muchos criminales lo hacen. Aún en nuestros tiempos hay un estigma sobre esta marca y no podemos negar que esta realidad existe.

Ya no podemos pensar solo en nosotros mismos, sino en los demás por amor a ellos. Es importante no poner tropiezo a nadie que le impida llegar a Cristo. Medita en estos textos:

“Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”,  1 Corintios 10:31 (LBLA)

“9 Pero miren que esta su libertad no sea tropezadero para los débiles”, 1 Corintios 8 (RVA-2015

 

[1] Biblia de Estudio Mac Arthur, ed. 2012.

 

Jessica García Pacheco es miembro de la Iglesia Cristiana Bautista Renovación en la Ciudad de México donde sirve actualmente con su esposo Abdías Benjamín Martínez en el ministerio de comunión y adoración. Ha servido como líder dentro del ministerio juvenil de la Asociación Bautista de Jóvenes del Centro en los departamentos de Comunicación, Enseñanza y Difusión, y ha colaborado en diferentes proyectos en el ministerio juvenil dentro de la iglesia local. Estudió Ciencias de la Comunicación y actualmente se desarrolla en investigación en opinión pública.

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