Uno de los principales problemas de los hombres es rechazar la autoridad.

La palabra griega para tentar es πειρασμός y significa “probar para conocer la naturaleza de alguien o de algo”. Las tentaciones no nos convierten en algo que no somos, sino que manifiestan o evidencian lo que somos. Por eso debemos poner atención al resultado de nuestras tentaciones, es decir: ¿qué pasa cuando somos tentados? ¿Vencemos o pecamos una y otra vez con las mismas tentaciones? ¿Nos estamos comportando como hijos de Dios o como hijos del diablo?

Sé hombre al revelar quién eres y de quién eres

La misma palabra griega que es traducida frecuentemente como tentación también es traducida como el sustantivo “prueba” o como el verbo “probar”. Vemos que tiene el mismo efecto de demostrar quiénes somos o, de hecho, de quién somos. Por ejemplo, en México algunos comerciantes sin escrúpulos venden plata falsa. En realidad se trata de alpaca, la cual es una aleación de cobre, niquel, zinc y estaño y su valor es mucho menor al de la plata, aunque su apariencia es muy similar.

Cuando un hombre que se dice cristiano está practicando pecados y no quiere rendir cuentas, no quiere pedir perdón a Dios, no quiere escuchar a otros en la iglesia para ser orientado o corregido, entonces rechaza estar bajo autoridad, sea la de su Señor Jesucristo o de la propia iglesia, la cual tiene autoridad sobre los hombres. Podemos ver que este hombre no era plata, sino alpaca.

Un hombre que se comporta así es orgulloso, no humilde; no tiene dominio propio, sino que su carne lo domina; no tiene amor, excepto por sí mismo; no tiene fe, sino superstición. En fin, que el resultado de sus pruebas y tentaciones dieron a conocer quién es y de quién es (1 Juan 3). ¿Qué puedes hacer? Humillarte a Dios para perdón de pecados y vida nueva, y a la iglesia local para colaborar en tu restauración.

Sé hombre al someterte a Dios

El Padre sometió todo al Hijo, excepto a él mismo (1 Corintios 15:27-28) porque el Hijo aprendió obediencia a través del sufrimiento (Hebreos 5:8) habiéndose sometido en todo: a sus padres cuando fue niño (Lucas 2:41-52), al profeta que había sido enviado antes que él (Lucas 3:21-2), al Espíritu Santo (Mateo 4:1), se sometió a la ley de Dios (Mateo 5:17).

Jesús nos muestra que el hombre debe someterse a todo ello para no ser sometido al diablo ni a sus demonios, a los deseos carnales ni a las tradiciones de los hombres. ¡De esta manera, todo redunda en bendición!

Someterte a Dios es el principio de la sabiduría (Proverbios 1:7) y es mejor confiar en el Señor y no en tu propia inteligencia para no ser sabio en tu propia opinión (3:5-7). El que no se somete al Señor se hace señor a sí mismo.

Sé hombre al someterte a la autoridad de otros

Las masculinidad en nuestro tiempo está en crisis porque rechazamos la autoridad. La mejor prueba de ello es que, generalmente, no vivimos en las iglesias locales una cultura de discipulado en la que unos a otros se rinden cuentas. Esto no quiere decir que todos hablen de sus vidas con todos, sino que un hombre acude a ciertos varones en los que confía, que son maduros en la fe de Jesucristo y con quienes tiene amistad para hablar de cosas que no le contarían a cualquiera.

Lo que describí es algo tan escaso en nuestras iglesias que por eso son tan comunes ya los divorcios entre cristianos, los cristianos que viven una doble vida, que viven esclavizados a la pornografía, a la codicia de los ojos, y secretamente a tantos otros pecados. Luchan solos. La iglesia es luchar a lado de otros, pero algunas piensan que es luchar contra otros. El hombre de Dios es humilde, por lo que no vive compitiendo con otros, sino que se deja guiar con mansedumbre.

Asimismo, es necesario someternos unos a otros por reverencia a Cristo. Así como las esposas se someten a los esposos se someten a ellas por medio del amor (Efesios 5:21-26).

Sométete a Dios de una vez por todas y sométete a otros para que Dios los use en tu vida para acercarte a Dios y para acompañarte en tu camino siguiendo a Jesús cada día de tu vida.

Mira aquí todas las publicaciones de la serie #SéHombre.

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona e iglesia a reconciliarse con Dios y con su prójimo. También es autor del éxito de librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.
Encuentra más sobre estos temas en sus libros sobre Restauración: 40 días en el desiertoAmar como a mí mismo y La Iglesia Útil.
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