Un síntoma de las iglesias enfermas es pensar que están sanas.

Cuando comenzamos Restaura Ministerios en 2012 no estábamos muy seguros de cómo podríamos ayudar a las iglesias locales. Sabíamos que si sus miembros no se encontraban bien con Dios podíamos ayudar a las iglesias ayudando a sus miembros. En mi propia vida había comprobado que aunque había empezado con sinceridad algo me ocurrió en el camino. Me desanimé, perdí la fe, mi corazón se endureció, volví a esclavizarme a aquello de lo que el Señor me había libertado. Me corrompí. ¿Qué pasó?

Nunca dejé de estar con otros cristianos, de reunirme con la iglesia, de servir, de leer la Biblia y de orar ––aunque sí lo hacía mucho menos–– ni de aprender. Necesitaba revitalizar mi relación con Dios. Mi experiencia me había mostrado que, mientras que la fe de algunos se fortalece, la de muchos se debilita y otros se alejan de Dios.

Mi descubrimiento de la religiosidad

Lo primero que hice fue comenzar a estudiar en la Biblia qué pasa con los que creemos en Dios. ¿Por qué comenzamos bien pero algunos terminamos mal? ¿Cuáles son las desviaciones, por qué ocurren y cuándo? Descubrí que todos comenzamos queriendo creer en Dios, acercarnos a él, desarrollar una relación con él. Luego, algunos no llegamos al objetivo. Muchas son las circunstancias, los obstáculos, las historias, pero encontré que solo hay dos posibles resultados: desviarnos o llegar a la meta.

Hay tres divisiones en la historia del ser humano: antes y después del diluvio hasta Abraham, de Abraham a Jesús cuando Dios hizo pacto con Israel para que fuera su pueblo y de Jesús al tiempo actual cuando en estos tiempos finales nos ha hablado por medio de su Hijo para reconciliarnos con el Padre y así entremos en su reposo. El Señor dijo a través de uno como nosotros al que le dio a entender esto:

Por eso es necesario que prestemos más atención a lo que hemos oído, no sea que perdamos el rumbo. Porque, si el mensaje anunciado por los ángeles tuvo validez, y toda transgresión y desobediencia recibió su justo castigo, ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? Esta salvación fue anunciada primeramente por el Señor, y los que la oyeron nos la confirmaron. A la vez, Dios ratificó su testimonio acerca de ella con señales, prodigios, diversos milagros y dones distribuidos por el Espíritu Santo según su voluntad.

Hebreos 2 NVI

A esa desviación le llamé “religiosidad”. Es un término conocido, un adjetivo para referirnos a lo religioso. Hoy día tiene una connotación peyorativa. Nos hace pensar en quienes, con la intención de agradar a Dios, terminan imponiendo y cumpliendo mandamientos de hombres. Se desvían. ¿Qué dicen las Escrituras sobre por qué algunos nos desviamos? En resumen, esto:

Por eso, como dice el Espíritu Santo: «Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión, en aquel día de prueba en el desierto. 9 Allí sus antepasados me tentaron y me pusieron a prueba, a pesar de haber visto mis obras cuarenta años. 10 Por eso me enojé con aquella generación, y dije: “Siempre se descarría su corazón, y no han reconocido mis caminos”. 11 Así que, en mi enojo, hice este juramento: “Jamás entrarán en mi reposo”».

12 Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo. 13 Más bien, mientras dure ese «hoy», anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado. 14 Hemos llegado a tener parte con Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin la confianza que tuvimos al principio. 

Hebreos 3

Y en otro lugar dice:

Cuidémonos, por tanto, no sea que, aunque la promesa de entrar en su reposo sigue vigente, alguno de ustedes parezca quedarse atrás. Porque a nosotros, lo mismo que a ellos, se nos ha anunciado la buena noticia; pero el mensaje que escucharon no les sirvió de nada, porque no se unieron en la fe a los que habían prestado atención a ese mensaje. En tal reposo entramos los que somos creyentes…

Hebreos 4

Algunos endurecieron su corazón, no creyeron, y porque no creyeron no retuvieron firme hasta el fin la confianza que tuvieron al principio. Pero estos que fueron endurecidos por causa del pecado anduvieron con los que sí perseveraron como un mismo pueblo en apariencia, aunque unos eran del pueblo de Dios y otros no. Los que creyeron vivieron conforme a lo que creyeron.

Las dos caras de la religiosidad

Podemos ver que muchos del pueblo de Israel tanto antes de la deportación como después se desviaron, pero lo hicieron de dos maneras específicas. Los de antes de la deportación se dijeron a sí mismos que Dios estaba con ellos, que los amaba, que eran su pueblo y que tenían su favor y salvación, pero vivieron haciendo lo que querían sus malvados deseos. ¿No me crees? Lee a los profetas. A ese comportamiento llamo libertinaje.

Los de después de la deportación temían que por no obedecer a Dios y alejarse de él Israel volvería a sufrir lo que padeció a manos de Babilonia, Media y Persia durante 70 años. Para evitarlo añadieron a los mandamientos de Dios muchos mandamientos de hombres. Jesús dijo que olvidaron la justicia y la misericordia en su afán de cumplir la ley. A eso le llamo legalismo.

Como ves, tanto el legalismo como el libertinaje son dos caras de la misma moneda, dos expresiones de la desviación; esto es, el intento humano por adorar a Dios. En cambio, tenemos la obra de Dios para que el ser humano le adore, el cual anuncia el evangelio de Jesucristo.

Evita el legalismo y el libertinaje

Hoy día, en Restaura Ministerios orientamos a las iglesias con el fin de identificar si, como en el pasado, están practicando la religiosidad. En otras palabras, muchos siguen desviándose, perdiendo el rumbo.

He desarrollado una metodología que hará el proceso de revitalizar la iglesia local más claro y sencillo con el propósito de que adore a Dios y no practique el legalismo ni el libertinaje. El evangelio de Jesús nos dice cómo, pero si nos permiten servirles gratuitamente escriban un correo a contacto@restaurministerios.org. Conozcan más sobre cómo pasar de la Religiosidad al Evangelio en el libro “La Iglesia Útil”.

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona e iglesia a reconciliarse con Dios y con su prójimo. También es autor del éxito de librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.
Encuentra más sobre este tema en su libro “Las Iglesias del Covid-19“. Conoce su libro de Restauración Personal “40 días en el desierto“. También lee el libro de Restauración de Relaciones “Amar como a mí mismo” y de Restauración de Iglesias “La Iglesia Útil“.

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