Este consejo bíblico puede hacer la diferencia en tu matrimonio. 

Existen muchos casos de personas que se casaron antes de conocer a Jesucristo y, en el camino, una de ellas llegó a la fe, lo cual muchas veces significa que tienen más desacuerdos de los que de por sí todas las parejas tienen.

Es muy común que el cónyuge creyente se sienta desesperanzado al ver que su pareja no quiere saber de Dios. Hay casos en los que el no creyente pide al creyente hacer cosas vergonzosas o le incita a pecar de diversas maneras, incluso al provocarle a pelear y maldecirle. Podría ocurrir que la vida y salud del creyente esté en riesgo por los abusos y la violencia.

La pregunta es: ¿qué puede hacer el cónyuge cristiano en tal situación?

Los que viven juntos sin casarse y los casados

Estamos hablando de aquellos que viven en matrimonio, no de quienes viven en lo que se conoce como unión libre, sin que hayan hecho votos al Señor y el uno al otro. En caso de fornicación, el de vivir juntos sin casarse, el creyente debe poner su vida en orden al separarse de su pareja. Lo que el creyente necesita es dejar de practicar tal pecado. Una conciencia clara de los efectos del pecado en esta vida y en la siguiente pone en perspectiva la importancia de nuestras decisiones, como Jesús lo explica.

»¡Ay del mundo por las cosas que hacen pecar a la gente! Inevitable es que sucedan, pero ¡ay del que hace pecar a los demás! Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtatelo y arrójalo. Más te vale entrar en la vida manco o cojo que ser arrojado al fuego eterno con tus dos manos y tus dos pies. Y, si tu ojo te hace pecar, sácatelo y arrójalo. Más te vale entrar tuerto en la vida que con dos ojos ser arrojado al fuego del infierno. Mateo 18

Lo importante es orar por la pareja no creyente, presentarle a una amistad que le hable del evangelio y estimularla a que conozca a Jesús, pues lo que necesita es al Señor, no casarse ni seguir haciendo pecar al creyente con total inconsciencia de lo que hace.

Es muy fácil que la pareja no creyente “se quiera hacer cristiana” con tal de seguir la relación, pero muchas veces no hay sinceridad y solo lo hacen para darle gusto al creyente. Incluso están dispuestos a casarse. Muchos casos de consejería he atendido en los que el cónyuge creyente sufre durante años por haberse casado con quien no compartía la fe.  

En cuanto a los casados, el apóstol Pablo recuerda que el Señor pide no separarse del cónyuge. Si solo uno de ellos creyó ya estando casados, ya a título personal pide a los creyentes no abandonar al cónyuge incrédulo, pero aclara que si estos deciden separarse, que lo permitan. La idea de permanecer juntos es abrir la posibilidad a que el cónyuge no creyente rinda su vida a Cristo por el testimonio del creyente (1 Corintios 7).

La prioridad es que el esposo no creyente, crea

El apóstol Pablo pide a los cónyuges creyentes permanecer en el matrimonio con el no creyente con el fin de que por su palabra y su vida llegue a conocer a Cristo.

Una vez que el cónyuge no creyente conozca el evangelio y ponga su fe en el Señor comenzará a cambiar su vida por su arrepentimiento del pecado.

El gran error que cometemos los creyentes es intentar que el esposo o esposa no creyente entienda las demandas del evangelio y que se comporte como un creyente cuando no lo es. La presión y la insistencia provocará únicamente resistencia y aversión a Dios y a la iglesia.

Los límites con el no creyente

¿Hasta dónde debe ceder el creyente cuando vive con un incrédulo? Cuando el cristiano vive para agradar a Dios el límite es su conciencia.

Como creyente, ama a tu pareja que no cree y ora por ella, actúa con sabiduría al perdonar cuando recibas ofensas, al pedir perdón cuando tú seas quien ofende, al amarle cuando no lo merezca, no pagando mal por mal, no pecando al ser dominado por la ira y, de muchas formas más, al vencer al mal haciendo el bien, como manda el Señor.

Si por el abuso, la violencia o porque por su comportamiento te incita a pecar tu primer obligación es con Dios, por lo que deberás tomar medidas tales como pedir mediación de un consejero-pastor, la separación temporal mientras el cónyuge recibe la ayuda espiritual y médica necesaria o acudir a las autoridades civiles, según sea el caso. 

No dudes en pedir ayuda a tu familia o a personas de mucha confianza.

Un consejo final

Generalmente, son más las mujeres creyentes las que lidian con esposos no creyentes, pero este consejo del apóstol Pedro aplica para ambos cuando el cónyuge no es cristiano:

Así también ustedes, las esposas, respeten a sus esposos, a fin de que los que no creen a la palabra, puedan ser ganados más por la conducta de ustedes que por sus palabras, 1 Pedro 3:1

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Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona e iglesia a reconciliarse con Dios y con su prójimo. También es autor del éxito de librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.

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