Jesús murió y resucitó por todos los pecadores. ¿Por qué excluimos?

La iglesia local está integrada por personas con un pasado. Todos antes estábamos esclavizados al pecado y llegamos a Cristo para encontrar en él libertad de nuestras maldades para ya no practicarlas más, como antes lo hacíamos. Esto implica que muchas mujeres que se embarazaron antes de ser cristianas llegaron a una iglesia y que hay mujeres cristianas que se embarazaron sin estar casadas. Asimismo, hay hombres y mujeres que conocieron a Jesús estando divorciados y también hay cristianos que se divorciaron.

¿Sabías que en México casi 10% de todas la mujeres que son madres son solteras? Eso da un total de alrededor de 3.5 millones de las mamás en México, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2017. En cuanto al divorcio, en 2019 poco más de 160,000 matrimonios tramitaron su disolución. Actualmente, hay 30 divorcios por cada 100 matrimonios, según cifras del Inegi publicadas en septiembre de 2020.

Muchos excluyen a madres solteras y a divorciados

Vivimos en un mundo caído en donde el pecado domina a las personas, por lo que en las iglesias encontramos todo tipo de pecadores, pero arrepentidos, que viven en libertad y ya no practican lo malo. Ya no son ladrones porque ya no roban, ya no son mentirosos porque ya no mienten, ya no son fornicarios porque ya no fornican, ni adúlteros porque ya no adulteran, ni soberbios ni codiciosos ni celosos ni iracundos, ya no causan divisiones ni buscan pleitos. Por eso no se entiende que algunos traten mal a madres solteras y a divorciados que tomaron malas decisiones cuando no eran cristianos.

Las mamás solteras son vistas con frecuencia como “mujeres peligrosas”. Las esposas son las primeras que se alejan de ellas para mantener alejados de ellas a sus esposos. No es un secreto que ellos, a pesar de ser cristianos, les han llegado a ser infieles con mamás solteras, a pesar de ser cristianas. De hecho, por lo general es iniciativa de ellos.

Algo similar pasa con los divorciados que creen al evangelio de Jesús y llegan a una congregación. Cuando otros saben que en el pasado disolvieron sus matrimonios se convierten automáticamente en leprosos y los padres de familia procuran alejar de ellos a sus hijas solteras. Tanto a los divorciados como a las madres solteras se les ve como cristianos de segunda.

Restauración a madres solteras

Por increíble que parezca, lo que en muchas iglesias locales se ignora es que las madres solteras nunca estuvieron casadas, por lo que a ellas no se les debería negar que puedan tener una boda cristiana, como algunos pretenden.

Es injusto que se les dé un trato excluyente y, en vez de pensar que pueden robarse a los esposos, deberíamos invertir tiempo en ellas para que no sean víctimas de la lujuría y la codicia de ellos. Además, podríamos enseñarles qué objetivos tener a las que deseen casarse en cuanto a cómo ser una mujer digna, las características de un hombre que teme a Dios que, además será padre de sus hijos, y otros temas relacionados con el Pacto Matrimonial. Esto sería una buena estrategia preventiva.

Sin duda, en ellas debemos invertir tiempo, energía y mucho amor en discipularlas, así como a sus hijos, con el fin de mostrarles que Jesús las ama y que por eso él las ha añadido a su iglesia, la cual no es de las personas, sino de su Señor. El discipulado debería incluir Consejería con el objetivo de sanar sus heridas del pasado y proyectarlas a una nueva realidad en Cristo. Esto aplica especialmente a las creyentes que llegaron a ser madres solteras. Con frecuencia son señaladas, excluidas del servicio y humilladas. Ellas necesitan restauración al recibir consuelo si han experimentado dolor, necesitan aceptación y amistad porque si se han arrepentido el Señor las ha perdonado. ¿Por qué las iglesias no?

Restauración a los divorciados

Me duele mucho observar cómo muchos que vivieron la experiencia del divorcio previamente a su conversión son señalados y, por si fuera poco, se les prohibe que se vuelvan a casar por su condición pasada. Esto no es solo falta de amor, sino de conocimiento de Dios y de la Biblia. Quienes piensan así pasan por alto el texto siguiente:

16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

2 Corintios 5 RV 1960

El divorciado que llegó así a la fe es, como cualquier otro pecador, una nueva criatura si está en Cristo y su condición es hecha nueva. Por lo tanto, tiene tanto derecho a casarse como cualquier creyente soltero. Asimismo, el que viviendo en matrimonio creyó al evangelio, pero como su cónyuge no y este le pidió el divorcio, se separaron. En este caso el creyente también está libre de compromiso. No es así el caso de los dos cristianos que se divorciaron rompiendo su Pacto Matrimonial hecho entre ellos y con Dios, en cuyo caso o se reconcilian o se quedan sin casar. Todo está muy claro en 1 Corintios 7:1-24.

Entonces, al que llegó divorciado a la iglesia debemos discipularle y restaurarle para aliviar sus sufrimientos, en caso de que los haya, enseñarle sobre el Pacto Matrimonial y hacerle un miembro más del cuerpo como si nunca se hubiera casado porque el Señor le llamó estando ya soltero. En el caso de los creyentes divorciados, debemos también amarles y, si es posible, orientarles para reconciliarse con sus esposos si existen las condiciones ––existen muchísimos casos––, pero nunca forzar las cosas. Más bien, hay que animarles a no adulterar sino a vivir agradando a Dios en todo.

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona e iglesia a reconciliarse con Dios y con su prójimo. También es autor del éxito de librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.
Encuentra más sobre este tema en su libro de Restauración Personal “40 días en el desierto“. También lee el libro de Restauración de Relaciones “Amar como a mí mismo” y de Restauración de Iglesias “La Iglesia Útil“.

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