Los cristianos, la homofobia, la tolerancia y el pecado.

Este 17 de mayo, Día nacional de la lucha contra la homofobia, es bueno hablar sobre lo que los activistas y los cristianos creen.

La principal diferencia entre unos y otros son sus ideas, sus creencias. El diálogo ha sido imposible pues parece que implica convencer al otro.

Hemos caído en el juego de los bandos: los conservadores contra los progresistas y le puedo seguir con motes que ambos grupos se han puesto. Lo cierto es que no somos enemigos. Somos vecinos, somos colegas, somos compañeros de estudio, somos conciudadanos, somos familias. Sería necio desear que la otra parte no exista. Existe. ¿Qué vamos a hacer?  Nos guste o no tenemos creencias distintas. ¿Cuáles son?

La ideología de género

Para el colectivo LGBT que asegura representar a personas no heterosexuales el concepto ideología de género es ofensivo. Por lo menos los cristianos lo usamos con fines descriptivos.

La consideramos ideología porque consiste en un conjunto de ideas que caracterizan el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, político, etcétera. Es una creencia debido a que hace afirmaciones que se dan por ciertas, y como tales, no significa que todos debamos compartirlas, aunque podemos respetar a quien lo haga.

¿Cuáles son dichas afirmaciones? De acuerdo con los lineamientos de la Organización de la Naciones Unidas (lee el documento aquí):

Sexo: es el conjunto de características físicas, biológicas, anatómicas y fisiológicas que definen como varon o mujer a los seres humanos. El sexo está determinado por la naturaleza.

Género: es el conjunto de carácterísticas sociales, culturales, políticas, sicológicas, jurídicas y económicas que las diferentes sociedades asignan  las personas de forma diferenciada como propias de varones o de mujeres. Son construcciones socioculturales que varían a través de la historia y se refieren a los rasgos sicológicos y culturales y a las especificidades que la sociedad atribuye a lo que se considera masculino o femenino.

Además, hay otros conceptos derivados de la idea de que un hombre no debe comportarse como tal, sino como lo que deseé.

Orientación sexual: es la atracción hacia alguien sin importar el sexo de ninguna de las dos partes.

Identidad de género: la expresión del género tal como cada persona desea hacerlo.

¿Qué creen los cristianos?

Mientras que para el colectivo es necesario hacer una distinción entre sexo y género para justificar los comportamientos de aquellos a quienes pretenden representar, para el cristiano el sexo ya incluye comportamientos como el masculino y el femenino, los cuales no son impuestos por la cultura sino que son propios de una naturaleza y de otra.

Cierto es que hay comportamientos afeminados en la caso de algunos hombres y masculinizados en el caso de ciertas mujeres, pero de ninguna manera ello indica que por eso sean del sexo opuesto. Hay hombres y mujeres que han elegido comportarse como lo haría el sexo opuesto, pero corresponde a la actitud con la que el ser humano ha negado la existencia de Dios al hacer sus propios dioses o al hacerse a sí mismo su propio dios, definiendo lo que es bueno y lo que es malo.

La masculinidad o la feminidad que Dios creó tienen propósitos benéficos específicos y nunca significarán distorsiones atribuibles a la cultura y al pecado ––el rechazo al orden, propósito y naturaleza creada por Dios––. La masculinidad tradicional, como la APA la llama, no es otra cosa que el machismo… ¡no es masculinidad! Otra distorsión es el feminismo. Las prácticas de tales distorsiones incluyen cosas, por un lado, como que el hombre que se precie de serlo debe ser infiel o que la mujer deba encargarse de las tareas del hogar, o por otro lado confundir igualdad entre la mujer y el hombre con suprimir las diferencias existentes entre ellos o que en lugar de compañerismo prevalezca el individualismo en aras de una supuesta independencia. Esos comportamientos han sido aprendidos y ejercidos desde la cultura.

Dios hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, con igual valor, dignidad y capacidad. No obstante somos diferentes en diversos aspectos y admitir esas diferencias de ninguna manera significa que uno valga más que el otro. Él está hecho para ella y ella para él en lo biológico, anatómico, mental, emocional y seguramente en otros aspectos. Es de resaltar que se trata de hechos observables, comprobables y medibles, a diferencia de aspectos ideológicos. Es maravilloso que somos iguales en valor y diferentes en nuestra naturaleza.

Ser creados a imagen de Dios nos proporciona racionalidad que nos permite reconocer la igualdad en dignidad y las diferencias para evitar la homosexualidad, el lesbianismo y otras prácticas sexuales no heterosexuales. No es la glorificación de la construcción sociocultural, es el uso del sentido común. Esto de ninguna manera debe traducirse en odio hacia quienes tienen prácticas sexuales no heterosexuales.

Porqué los cristianos no negociamos en este tema

Este párrafo resume una perspectiva sobre lo que creemos:

  • Dios nos creó con libertad de vivir según su propósito y diseño, y hemos decidido rechazarlo como Dios y vivir como nuestros propios dioses al definir lo que está bien y lo que está mal, la verdad y la mentira, y en ese sentido todos hemos pecado. Dios da la vida y fuera de él no hay vida, sino muerte. Él quiere que tengamos vida con él, por lo que en su gracia y misericordia aceptó que su Hijo se ofreciera a sí mismo en sacrificio por nuestro pecado para que al morir un justo por los injustos podamos reconciliarnos con Dios al tener libertad del pecado, para que quien lo abandone para reconciliarse con él permanezca en su verdad, al recibir perdón y vida eterna.

¿Quiénes son cristianos? Aquellos que hemos creído esta buena noticia y  vivimos en congruencia con ella. Quien se dice cristiano vive como Cristo; quien llama “Padre” a Dios se compromete a imitarlo.

1 Por tanto, imiten a Dios, como hijos amados. Vivan en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante. Efesios 5 (RVC)

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1 Juan 2 (RVC)

Si usamos nuestro raciocinio con las evidencias disponibles podemos comprobar que las prácticas no heterosexuales no son naturales, sanas ni de sentido común. Al argumento de que las prácticas heterosexuales también son riesgosas respondemos que lo son porque están fuera del orden, propósito y naturaleza dados por Dios: relaciones sexuales indiscriminadas con múltiples parejas, adulterio, uso sexual de órganos no sexuales, entre otros.

En resumen, no se nos puede culpar de ser congruentes con lo que creemos.

Discursos peligrosos

Tomé una cita al azar de la apertura del Foro “Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Lesbofobia” que tiene como uno de sus objetivos denunciar la discriminación a esos grupos, la senadora Citlali Hernández dijo lo siguiente:

Ustedes habrán visto en redes sociales que con el hashtag “menos clóset más amor” se buscó que, no solo la población LGBTTI contara su historia y adoptara el hashtag, sino que además también la población en general pudiera dar un mensaje a una sociedad que lamentablemente todavía es conservadora y todavía tiene mucho que aprender en la capacidad de amar al otro, de aceptar las diferencias y la pluralidad, y entender que lo más bello de esta humanidad justamente es la diversidad, la pluralidad y la diferencia.

Este discurso es sumamente peligroso, por decir lo menos, al descalificar y dividir a la sociedad y menoscabar la dignidad de un sector de la población que no coincide con la ideología de género. Sugiere así que los conservadores deben dejar de serlo porque tienen “mucho que aprender”.

El discurso generaliza y relaciona ser conservador con la incapacidad de amar. Irónicamente, tal afirmación demuestra incapacidad de amar a los que piensan diferente. No se trata de amor, sino de una agenda política que impone un pensamiento único a través de las legislaciones federales y estatales. Por eso, con la Reforma Educativa aprobada serán incluidos en la educación primaria y secundaria ––probablemente desde la preescolar–– contenidos derivados de la ideología de género y afines.

De esta manera, se hace evidente que el discurso y las acciones del colectivo promueven la diversidad pero en realidad procuran suprimirla. Un discurso discriminatorio en un evento contra la discriminación es lo menos pensado, pero como cristianos también debemos asumir nuestras incongruencias en la práctica y en el discurso con el fin de ser íntegros y abandonar la hipocresía.

El evangelio no autoriza a nadie a odiar

Habiendo explicado todo lo anterior debo decir que no aprobar las prácticas no heterosexuales no nos autoriza a odiar o actuar en contra de quienes las realizan.

Creemos que la homosexualidad es un pecado debido a que es otra manifestación, entre muchas, de que el ser humano ha decidido rechazar a Dios: su diseño, su orden, su propósito. Es otra discusión si los no creyentes rechazan la Biblia y las razones por las cuales lo hacen. Algunos hemos decidido hacerla nuestra norma de fe y conducta. Es nuestro derecho.

Eso no nos hace homofóbicos. Nos quieren hacer creer que el desacuerdo es antagonismo. Esa sería una actitud dictatorial. Si no estás conmigo eres mi enemigo. Nuestras creencias nos impiden odiar a cualquiera. Si un cristiano odia a un homosexual, te pido que no lo consideres como tal.

Algunos supuestos cristianos tienen una doble moral que consiste en amar su propio pecado mientras odian al practicante de otro pecado solo por ser diferente al suyo. No tiene sentido. De hecho, el propósito de la iglesia es ser el canal para que las personas que viven alejadas de Dios se reconcilien voluntariamente con él.

El cristiano cree y vive un mensaje de reconciliación de las personas con Dios, hemos comprendido que el fin es apartarnos de nuestras verdades personales y vivir según su verdad.

Hemos dejado de practicar el pecado (practicar: llevar a cabo pecados habitualmente, sin remordimiento ni arrepentimiento, con conciencia e intención) no por creernos mejores que los demás – lo cual sería tonto y absurdo–, sino porque ahora entendemos que eso nos hacía enemigos de Dios. Vivir así no nos hace moralmente superiores ni mejores que otros. Vivir así nos hace congruentes con lo que creemos.

Finalmente, vivir lo que hemos creído no tiene el propósito de alejarnos de las personas ni de alejarlas de Dios. El evangelio es una buena noticia de que Dios ha tenido la iniciativa en Cristo de reconciliarse con el pecador dándole libertad para no pecar: es un mensaje de reconciliación, no de separación. No obstante, cada uno elige aceptar o rechazar la oferta.

Porqué la iglesia mantiene su postura

Por esta razón:

El que dice: «Yo lo conozco», y no obedece sus mandamientos, es un mentiroso, y no hay verdad en él. El amor de Dios se ha perfeccionado verdaderamente en el que obedece su palabra, y por esto sabemos que estamos en él. 1 Juan 2

Si creo en Dios, vivo según su voluntad. Entonces, él nos transforma, no porque seamos buenos, sino por ser malos. Es lógico que ese Dios en el que no hay maldad, sino amor y verdad, nos transforme para tener comunión con él, rota en el pasado por haberle rechazado.

Por carta ya les he dicho que no se junten con esos libertinos. 10 Y no me refiero a que se aparten del todo de los libertinos mundanos, o de los avaros, o de los ladrones, o de los idólatras, pues en ese caso tendrían que salirse de este mundo.11 Más bien les escribí que no se junten con los que se dicen hermanos pero son libertinos, avaros, idólatras, insolentes, borrachos y ladrones. Con esa gente, ni siquiera coman juntos. 1 Corintios 5 (RVC)

Como leemos, los cristianos no salimos corriendo ante la presencia de un pecador no arrepentido porque somos muy santos o muy buenos; al contrario, extendemos hacia él el amor recibido y enseñado. Si conoces a uno que sea juzgón con la gente en vez de ser amoroso, no lo llames cristiano, no lo es.

Pero como parte de nuestra vocación de reconciliar a la gente con Dios, nunca a punta de gritos, insultos ni nada parecido, llamamos a los homosexuales a vivir según la verdad como lo haríamos con cualquiera, no a ellos especialmente.

Contradicciones de la ideología de género

  • el sexo y el género aluden a dos cosas diferentes, razón por la cual el género es una construcción sociocultural que no debe ser impuesta. Sin embargo, la ideología de género también es una construcción sociocultural que pretenden imponer a todos a través de las leyes.
  • se considera inmoral imponer a través de las leyes que solo existan derechos para hombres y mujeres y por eso hay que cambiarlas, pero es correcto imponer a través de las leyes la ideología de género que tocan aspectos civiles, mercantiles y educacionales, por ejemplo.
  • es discriminación decir que alguien “lamentablemente es homosexual” pero es correcto decir que alguien “lamentablemente es conservador” o religioso o que tenga una postura política contraria. La Constitución Política de México sanciona en su artículo primero igualmente la discriminación por la religión, las opiniones o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas. Hablan de discriminación pero descalifican, señalan y menoscaban a los que no profesan su doctrina.
  • es inverosímil que las ideologías de moda luchan por la igualdad de hombre y mujer en todas y cada una de las áreas, pero resaltan la diversidad sexual. Rechazan que hombre y mujer sean diferentes y al mismo tiempo exaltan la diferencia al inventar géneros y categorías ––incluso con no categorías como los Queer––. ¡Qué mas igualitario y diverso que un hombre y una mujer!

Tolerancia vs homofobia

Respetar y amar a quienes han decidido practicar la no heterosexualidad mientras afirmamos que no estamos de acuerdo con ella. Esa es la tolerancia. Una cosa no excluye a la otra. Tolerancia no implica estar de acuerdo en todo. No pueden obligarnos a aceptar su postura, tal como no podemos obligar a nadie a aceptar la nuestra. Por lo tanto, el simple hecho de no estar de acuerdo con la homosexualidad no es homofobia. De la misma manera, quien no está de acuerdo con el cristianismo no es cristianofóbico.

La iglesia local es la comunidad sanadora, no para curar a la gente como consigna, sino para que la gente que desea dejar de vivir según su verdad para vivir en la verdad de Dios lo haga en compañía de otros que tienen el mismo propósito. Por eso la intolerancia no cabe en las iglesias.

Respetamos el derecho a la gente a decidir sobre sus propias vidas en el marco de la legalidad, tal como demandamos se respete nuestro derecho a la libertad de creencia, según las leyes mexicanas. Estamos en contra de la homofobia, tanto como de la cristianofobia y otras expresiones similares de odio a otros.

El mandamiento de Jesucristo es amar al prójimo como a uno mismo. Este es nuestro compromiso y es correcto que nos sea demandado porque él mismo dijo que en esto todos conocerían quiénes sí son sus discípulos y quiénes no. Sin embargo, este actuar en favor del prójimo nunca implicó ni implicará renunciar a nuestras convicciones. ¿Podremos convivir así?

También podría interesarte:

Efraín Ocampo es consejero bíblico y fundó junto con su esposa Paola Rojo la organización sin fines de lucro Restaura Ministerios para ayudar a toda persona e iglesia a reconciliarse con Dios y con su prójimo. También es autor del éxito de librería “La Iglesia Útil”, entre otros libros.
Encuentra más sobre estos temas en sus libros sobre Restauración: 40 días en el desierto, Amar como a mí mismo y La Iglesia Útil.

Comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.